El sexo anal… un tema que antes era tabú, ahora se percibe de forma bastante generalizada en la sociedad. Esto, junto con una cultura más sexopositiva, significa que cada vez más personas están dispuestas a probar el sexo anal.
Pero ¿de verdad a las mujeres les gusta el sexo anal? La respuesta es compleja. Por suerte, si quieres que el sexo anal sea más placentero para ti y para tu pareja, estás en el lugar indicado.
Hay muchos obstáculos a la hora de disfrutar del sexo anal, incluido un mal entendimiento de la anatomía humana y la falta de preparación. Estoy aquí para ayudarte a superar esas barreras, para que tú o tu pareja puedan disfrutar más de la penetración anal.
¿Qué es el sexo anal?
El sexo anal es una actividad sexual que incluye la penetración del ano, normalmente con el pene.
Para muchas parejas, el sexo anal forma parte habitual de sus encuentros sexuales. Para otras, ocurre en una ocasión especial una o dos veces al año. Y para otras, el sexo anal es demasiado “salvaje” y quizá incluso se considera tabú.
¿A las mujeres les gusta el sexo anal?
Si preguntas a un grupo de mujeres si les gusta el sexo anal, lo más probable es que obtengas una respuesta bastante variada y confusa.
Las respuestas normalmente no se reducen a un “sí” entusiasta ni a un “no” rotundo.
Un estudio realizado sobre este tema en 2015 mostró que el 36,3% de las mujeres habían probado el sexo anal al menos una vez, pero solo el 13,2% afirmó haber practicado sexo anal durante el último año. Esto puede explicarse por dos razones principales.
- En primer lugar, el sexo anal puede ser doloroso para muchas personas si no están preparadas.
- En segundo lugar, el sexo anal no pone en primer plano el placer de las mujeres. Aunque algunas mujeres pueden sentir placer con la penetración anal e incluso tener un orgasmo anal, es algo poco frecuente.
¿Duele tener sexo anal?
Según la Fundación contra el SIDA de San Francisco, el dolor es algo habitual tanto en hombres como en mujeres durante el sexo anal. ¿Qué tan habitual?
El 86% de las personas encuestadas afirmó que, en algún momento durante el sexo anal, sintió dolor. Esto no significa que el sexo anal siempre sea doloroso. Pero, por lo general, resulta incómodo y doloroso precisamente para quienes no están preparados.
Hay tres razones principales para ello:
- En primer lugar, el ano no se lubrica por sí solo como la vagina. A ambos lados de la entrada vaginal se encuentran las glándulas de Bartolino. Producen lubricación cuando hay excitación y, a veces, cuando es necesario. En el ano no existe ese mecanismo, lo que significa que el sexo anal sin una gran cantidad de lubricante puede ser doloroso.
- Además, el esfínter anal es un mecanismo unidireccional. Está diseñado para expulsar cosas hacia afuera, no para que entren hacia adentro. Si el esfínter no se entrena adecuadamente, puede provocar dolor y molestias.
- Por último, la piel del ano es fina y está llena de terminaciones nerviosas. Esto, combinado con la falta de lubricación natural, es suficiente para que muchas mujeres se desanimen con el sexo anal.
6 maneras de hacer el sexo anal más placentero para las mujeres
El sexo anal puede ser placentero para cualquiera. Aquí tienes algunos consejos que pueden ayudar a que el proceso sea más agradable para ti y para tu pareja.
Empieza con el entrenamiento anal
Si eres nuevo en el sexo anal o sientes que nunca te has preparado adecuadamente, el entrenamiento anal es imprescindible. Estos son los pasos que recomiendo:
- Paso 1: Introduce la punta lubricada de un dedo en la abertura del ano. Presiona hacia abajo y mantén durante cinco segundos. Luego presiona hacia arriba y mantén durante cinco segundos. Repite cuatro o cinco veces.
- Paso 2: Introduce la punta lubricada del dedo hasta la primera articulación. Notarás cómo un músculo se contrae alrededor del dedo: es el esfínter externo. Mientras sigues introduciendo el dedo, empuja hacia abajo como si fueras al baño. Notarás cómo el esfínter externo se relaja.
- Paso 3: Ahora introduce lentamente el dedo en el canal anal hasta que sientas una zona más estrecha. Para aprender a controlar este esfínter interno, inhala profundamente por la boca durante dos segundos, tomando la mayor cantidad de aire posible. Luego exhala lentamente por la nariz contando hasta cinco segundos. Repite esto de cinco a diez veces.
- Paso 4: Puedes repetir los pasos uno, dos y tres, pero esta vez juntando el dedo índice y el medio. Una vez que llegues a la tercera etapa y puedas introducir ambos dedos en el canal anal, puedes flexionar las yemas y mover los dedos hacia delante y hacia atrás para ayudar a que los músculos internos del esfínter se relajen y se estiren.

Realizar los pasos anteriores puede llevar días o incluso semanas. Hazlo a tu propio ritmo. Si sientes dolor o notas sangrado, detente de inmediato y vuelve a intentarlo al día siguiente bajando a un nivel inferior.
Cuando te sientas cómodo con los pasos anteriores, también puedes usar juguetes sexuales para familiarizarte mejor con la penetración anal. Es buena idea empezar con tapones anales y varitas anales.
- Tapones anales: son juguetes sexuales diseñados para introducirse en el ano. Pueden ser pequeños o grandes, pero hay muchos modelos pequeños y finos que te ayudarán en el entrenamiento anal. Incluso existen tapones anales vibradores, para que empieces a asociar la penetración anal con placer antes de tener sexo anal por primera vez.
- Varitas anales: otra opción divertida. Son juguetes sexuales que empiezan más finos y se ensanchan cuanto más los introduces. Son ideales para quienes han completado las etapas anteriores del entrenamiento anal, pero todavía sienten que necesitan una transición entre un juguete y un pene.
Usa mucho lubricante
El error principal que comete la mayoría de la gente en el sexo anal es no usar suficiente lubricante. Pero el lubricante es obligatorio —tanto para hombres como para mujeres— cuando se trata de la penetración anal. ¿Por qué?
Las mujeres probablemente están acostumbradas al milagro auto-lubricante que es la vagina. Para la mayoría, excitación equivale a lubricación. Por eso, muchas mujeres pueden prescindir del lubricante artificial o usar solo una pequeña cantidad.
Sin embargo, el ano no se lubrica por sí solo. Por muy excitado que estés, el ano seguirá seco. Esto puede llevar a una relación sexual muy dolorosa. Y ahí es donde entra el lubricante.
Los lubricantes artificiales son la única forma de lubricar el ano. Y, por suerte, hay muchas opciones diferentes para elegir. Así, tú y tu pareja podéis escoger la que mejor funcione y mejor se adapte a vosotros.
Para personas con piel sensible o quienes usan preservativos de látex, lo mejor es un lubricante a base de agua. Requiere reaplicación frecuente, pero es una opción no pegajosa, que no mancha y que funciona para la mayoría de las personas.
Si prefieres una opción más duradera, con preservativos de látex o poliuretano también puedes usar un lubricante a base de silicona. Debes evitar usarlo con juguetes sexuales de silicona, pero se puede utilizar de forma segura con juguetes de vidrio, plástico rígido y acero. Los lubricantes de silicona suelen ser los mejores para el sexo anal, ya que rara vez requieren reaplicación.
También existen otros lubricantes, como los lubricantes a base de aceite y los lubricantes híbridos. No recomendaría los primeros, porque no se pueden usar con preservativos de látex. Sin embargo, si usas preservativos de poliuretano, quizá te convenga probar los lubricantes a base de aceite.
Además de no usar lubricante, otro error es aplicar demasiado poco. Así que usa más lubricante, y tanto tú como tu pareja lo pasaréis mejor.
Sé sincero con tu pareja
El sexo anal puede ser una actividad agradable para ambos. También puede ser incómodo, doloroso e incluso desagradable. Por eso es tan importante que puedas mantener la sinceridad con tu pareja. Esto significa saber comunicarte abiertamente, sin perder el sentido del humor.
Si te cuesta expresar tu opinión a tu pareja, es importante practicarlo antes del sexo anal. Si tu pareja tiene el hábito de no respetar lo que dices, eso es un problema serio que debe abordarse fuera del dormitorio.
Recuerda: tienes derecho a respeto y atención, especialmente durante los encuentros sexuales.
Además, incluso si has vaciado el intestino cuidadosamente, durante el sexo puede ocurrir algún imprevisto. Así que habla abiertamente de esa posibilidad con tu pareja. Incluso puedes sentirte más tranquilo si tienes un plan (por ejemplo, tener siempre a mano una toalla o toallitas húmedas).
No tengas prisa
Si eres nuevo en el sexo anal o nunca lo has disfrutado, es importante no apresurarte antes y durante el proceso.
Aunque la excitación no es un requisito, puede hacer que la penetración anal sea más interesante. Así que asegúrate de tener tiempo para unos buenos preliminares antes del sexo anal.
Los preliminares no tienen que ser muy largos. Besos, caricias y toques intensos pueden ser más que suficientes para excitaros a ti y a tu pareja.
En cuanto a ir despacio durante el sexo anal, es importante comunicarse con la pareja. Si es tu primera vez, incluso con entrenamiento anal, puede que no logres una penetración completa. Es normal. Pídele a tu pareja que empiece lentamente y que continúe solo cuando tú le des tu consentimiento.
También puedes considerar posturas para el sexo anal que te den más control sobre la profundidad. Por ejemplo, el estilo “a cuatro patas” quizá no sea lo tuyo (la persona detrás controla la profundidad y la velocidad), pero “el jinete” te pone a ti en primer lugar, al igual que la postura “la amazona”.

Si en las primeras veces no puedes tolerar la penetración completa, no pasa nada. Sigue haciendo los ejercicios de entrenamiento anal hasta que la penetración anal se vuelva cómoda.
Si te apresuras, solo sentirás dolor y es poco probable que quieras volver a practicar sexo anal en el futuro.
Higiene antes y después
Para muchas mujeres, un problema importante es el “desorden” que puede acompañar al sexo anal. No es la actividad más estéril, pero eso no significa que haya que olvidarse de la limpieza. Hay cosas que puedes hacer antes y después del sexo para sentirte más limpio y cómodo.
Primero, prepárate antes del juego anal o la penetración anal. Para algunas mujeres, esto significa usar una ducha anal. Para otras, simplemente significa evacuar el intestino y luego lavarse bien. Ducharte justo antes del sexo anal puede ayudarte a sentirte más tranquilo.

También querrás lavarte después de la penetración anal. Esto significa que tú y tu pareja limpiéis vuestros cuerpos y la “zona X”.
Aunque no se vean restos fecales, puedo asegurarte que el ano está lleno de bacterias. Por eso, lava con agua tibia y jabón cualquier parte del cuerpo que haya estado en contacto con esas bacterias (por ejemplo, dedos, pene). También debes lavar todas las sábanas y toallas que se hayan usado durante el sexo, y asegurarte de limpiar los juguetes sexuales o las superficies duras con jabón antibacteriano o un producto de limpieza.
Usa juguetes
El placer que las mujeres sienten con la penetración anal puede variar mucho. Pero no te limites solo a la penetración anal durante el sexo anal. Puedes usar los dedos o juguetes sexuales para estimular otras zonas, como el clítoris, la vagina o los pezones.
Si ahora mismo no asocias el sexo anal con placer, los juguetes sexuales pueden ayudarte a cambiar esa perspectiva. Recuerda que no tienes por qué disfrutar necesariamente de la penetración anal en sí. Disfruta experimentando.
A algunas mujeres les gusta la doble penetración. Así que un pene en el ano y un vibrador en la vagina es una opción interesante para explorar. Para otras, todo gira en torno a la estimulación del clítoris. Pídele a tu pareja que estire la mano mientras te penetra por detrás, o usa un estimulador de clítoris para un placer máximo.
Es muy importante no entrar en contacto con los genitales femeninos inmediatamente después del sexo anal. Esto puede favorecer la propagación de bacterias y provocar inflamaciones o infecciones en el aparato reproductor femenino.
El uso de juguetes sexuales no es un reflejo de tu pareja ni de su capacidad para dar placer a una mujer. Lo que ocurre es que la penetración anal no es adecuada para muchas mujeres, pero los juguetes sexuales pueden garantizar que ellas también disfruten del encuentro.
Conclusión
El sexo anal no es para todo el mundo. Pero creo que cualquiera debería probarlo al menos una vez antes de descartarlo. Para algunas personas puede ser una experiencia increíblemente placentera, y sería una pena perdérsela solo por miedo a intentarlo.
Incluso con la preparación descrita arriba, el sexo anal puede que no sea tu primera ni tu segunda opción de actividad sexual. Y está bien.
El objetivo es que el sexo anal sea menos doloroso y más accesible para quienes quieran probarlo. Y si te sientes aunque sea un poco más preparado para el sexo anal que cuando empezaste a leer este artículo, considero que he hecho mi trabajo.
