Sexo de pie… ¡bueno, es jodidamente sexy! En serio. Solo pensar en hacerlo ahora mismo, cuando la pasión te golpea y no hay tiempo para esperar, ya es suficiente para ponerme a mil. ¿Y sabes qué? ¡Además tiene utilidad práctica! El sexo de pie me abre (¡y a ti también!) todo un mundo de lugares nuevos para jugar.
En cuanto yo (o tú, si estás empezando a experimentar) domine un par de estas posturas, créeme: vuestros encuentros dejarán de estar atados solo a la cama del dormitorio. Y, joder, créeme otra vez: no hay nada mejor que pegarse a una pared… o hacerlo directamente en la ducha… o, jaja, incluso en el baño de un avión… ya me entiendes, ¿no? 😉
En fin, aquí te he reunido nada menos que 33 posturas para sexo de pie que, lo prometo, pueden llevaros a orgasmos completamente salvajes. Así que agarra una libreta (¡o directamente a tu pareja!) y sigue leyendo. Te lo voy a contar TODO con detalle.
Consejos para el sexo de pie
Cuando se hace bien, el sexo de pie es una bomba. Pero si te equivocas… uy, puede salir MUY, MUY mal. La mayoría no estamos acostumbrados a este “extremo vertical”, ¿verdad? Y si te lanzas sin entender bien cómo va, puede que no sea ni de lejos tan genial como te imaginabas. Imagínate, por ejemplo: ¡se te doblan las rodillas en el mejor momento! Uf, qué desastre.
Por eso, antes de zambullirnos en esas 33 posturas calientes, decidí repasar lo más básico. Te reuní algunos consejos top para hacer que el sexo de pie sea inolvidable.
- Usa superficies para apoyarte. Siempre lo digo: ¡aprovecha todo lo que tengas alrededor! Para disfrutar más de pie, usa cualquier superficie cercana. Te ayudará a quitaros parte del peso a ti o a tu pareja. Imagínate: tu pareja apoyada en la pared y tú rodeándole la cintura con las piernas. ¡Brutal! También puedes usar mesas, alféizares… Que tu pareja se siente en el borde y tú te quedas de pie enfrente.
- Considera usar accesorios. Otro truco para que sea más fácil (y más interesante): ¡usar cosas! Los accesorios son vida. Por ejemplo, unas correas o un columpio sexual aportan flexibilidad y sensaciones nuevas. Y también he oído hablar de reposapiés con ventosa para la ducha… probablemente comodísimo para clavar el ángulo perfecto.
- Consigue el ángulo correcto. El ángulo es CRÍTICO, la verdad. Si los dos estáis completamente erguidos, no siempre es fácil “encajar”, ya sabes. Que alguien se incline un poco o se apoye en algo para que quien penetra lo tenga más cómodo. Otro truquito: apoya un pie en algo más alto.
- La altura importa. Aquí hay que estar atentos. Si yo soy muy alta y mi pareja no (o al revés), algunas posturas pueden ser… ejem… menos cómodas. Hay que ver cómo “encajan” vuestros cuerpos. Quizá toque usar un apoyo o una superficie para igualar la diferencia.
- Experimenta con distintas ubicaciones. ¡Por esto adoro el sexo de pie! Para mí, su mayor ventaja es que se puede hacer CASI EN CUALQUIER SITIO. ¡Exprime ese superpoder! Prueba lugares distintos y ajústalos al mood. La cocina, por ejemplo: hay un montón de encimeras para apoyarse… Solo vigila que no se te clave nada en el culo. 😅
- Empieza por lo sencillo. Mi consejo para principiantes: si estás empezando en esto del sexo de pie, por favor no te lances de golpe a algo tipo “Jack y Rose” o “La Sirena”. Mejor empieza por algo fácil para “mojar los pies”. Posturas como “Oral de pie”, “De pie, campeón” y “Sobre la mesa” son un inicio perfecto.
- No tengas miedo de cambiar. Y una más: si estás acostumbrada/o a terminar tumbada/o y de pie no hay manera… es TOTALMENTE normal. No te rayes ni pienses que pasa algo raro. Si tienes ganas pero no llegas al final de pie, cambiad a la cama o a donde sea. ¡Lo importante es el placer!
Posturas para sexo oral de pie
Bueno, ahora vamos a lo más sabroso: posturas para sexo oral de pie. Aquí reuní mis 10 favoritas. ¡Estoy segura de que tu pareja (¡y tú también!) se va a volver loca de placer!
Oral de pie (hombres)

Técnica: Aquí es simple: él está de pie y yo (o tu chica) me pongo de rodillas delante y hago… bueno, ya sabes 😉. Puedes levantar la mirada, mirarle directo a los ojos… Joder, eso excita muchísimo y vuelve todo mucho más íntimo y ardiente.
Mi súper consejo: ¡pruébenlo frente a un espejo! ¿Te imaginas la vista que tiene él? Uuuh.
Por qué mola: ¿Por qué me gusta? Primero, es una de las posturas más fáciles para una mamada de pie. Para ambos es bastante cómoda y natural. Y el hecho de que él esté de pie y yo (o ella) de rodillas crea al instante una energía… dominante para él y sumisa para mí (o para tu pareja). Si te pone jugar con roles y con ese intercambio de energía en la cama, ¡esta postura te va a encantar!
Oral de pie (mujeres)

Técnica: Básicamente es como la anterior, ¡pero al revés! Ahora yo (o tu pareja) estoy de pie y él se arrodilla delante de mí. Va genial si yo (o ella) levanto una pierna y la apoyo en algún sitio: en el borde de la cama, en una mesita o incluso en una correa para pierna; así es mucho más fácil llegar donde hace falta. Si hay mucha diferencia de altura, puede que a él le cueste. En ese caso, usa algo para subirme (o subirla) un poco: un escalón, un soporte… lo que sea. ¡Lo importante es que sea cómodo para los dos!
Mi consejo: hazlo cerca de la cama. Así, si yo (o tu pareja) con el subidón de sensaciones nota que después del orgasmo le flojean las rodillas, puede caer suavecito sobre algo.
Por qué mola: ¿Por qué me gusta esta? Ufff, ¡porque cambia por completo las reglas del juego y me da (o le da) todo el control! Me siento como una dominatrix y él está en plan “buen chico obediente”. Amo esa dinámica. Si a ti también te excita el tema dominación/sumisión, esta postura es para ti. Y otro plus enorme: ¡mis manos están totalmente libres! O sea que puedo… dirigir el asunto. Guiar su boca justo donde a mí me va MUY, MUY bien 😏.
Oral de pie con ataduras

Técnica: Para este juego necesitaremos unas sujeciones para las manos que se fijan, por ejemplo, sobre una puerta. Empieza como siempre, con una mamada de pie. A quien se la hacen (en este caso, él) levanta las manos y las fija arriba. Y yo (o tu pareja) me pongo de rodillas delante para empezar el trabajo 😈. Como la persona atada no puede parar sin más, es OBLIGATORIO, ¿ME OYES?, acordar antes una palabra de seguridad. Esto es clave para la seguridad y la comodidad.
Por qué mola: ¿Por qué me gusta? Uff, esta variación lleva la mamada de pie a otro nivel. Aparece ese delicioso toque BDSM. Y, de hecho, es una forma genial de probar el bondage si están empezando. Quien tiene las manos sujetas pierde el control por completo. Solo le queda una cosa: rendirse a las sensaciones que le dan mis (¡o tus!) labios y mi lengua… mmm.
Flequillo en la cara

Técnica: Esta postura es casi igual que la clásica para él de antes, pero aquí el foco está en quien está de pie. Él está de pie y yo (o tu pareja) me arrodillo delante y se la meto en la boca. La gracia es que quien está de pie mantiene la cabeza más o menos quieta, mientras yo (o ella) trabajo activamente con la boca: muevo la cabeza adelante y atrás, ajusto la profundidad… Y, por cierto, a él (al que está de pie) le va muy bien sujetar mi (o su) cabeza o el pelo para marcar el ritmo y la intensidad.
Por qué mola: ¿Por qué me gusta? Es otro giro caliente del tema mamada de pie. La diferencia clave es que aquí “al volante” está quien está de pie, no quien la hace. Quien está de pie controla el ritmo y se siente totalmente dominante. Es MUY, muy sexy cuando estás completamente en su poder.
Cara al frente

Técnica: Para esta postura vas a necesitar una superficie alta: una barra o una mesa resistente. Quien recibe (digamos yo o tu pareja) se sienta en el borde, abre las piernas y apoya las manos a los lados para estabilidad. Y la pareja (quien lo hace) se coloca delante y se inclina para que su boca quede justo donde hace falta 😏.
Por qué mola: ¿Por qué me encanta? Porque quien se sienta (¡o sea, yo!) queda en una posición MÁXIMAMENTE cómoda y relajada. Solo tengo que recostarme y disfrutar. Y la otra persona puede hacer lo que quiera: chupar, lamer, jugar con mi… bueno, ya sabes 😉.
Mi versión para gente extrema: si tu pareja es MUY fuerte y atlética, puede levantarme (o levantarla). Y entonces mi… bueno, o su… pene/coño quedaría justo en su boca. ¡Uf!
Cunnilingus “drive-through”

Técnica: Yo (o tu pareja) estoy de pie con las piernas abiertas, y la otra persona se sienta en el suelo justo debajo, mirando hacia el otro lado. Mete la cabeza entre mis piernas y puede sujetarse de mis muslos para ir cómodo. Desde ahí puede dedicarse por completo a mi placer: estimular el clítoris con la lengua, lamer todo lo que haga falta… ¡uff! A mí me puede venir bien agarrarme a algo (una pared, el marco de una puerta) y echarme un poco hacia atrás para no perder el equilibrio y para que él trabaje mejor.
Por qué mola: ¿Por qué me gusta? Para quien lo hace es una ventaja obvia: no tiene que destrozarse la espalda inclinándose o quedándose de rodillas. ¡Está sentado y disfrutando! Y el ángulo es perfecto tanto para mí como para él. Y la vista desde arriba para mí también es una fantasía 😏.
Bajo el nido del cuco

Técnica: Otra postura genial de oral de pie donde su cara queda justo… ya sabes dónde 😏. Empieza así: yo (o tu pareja) me pongo al lado de algo bajo y blandito: cama, sofá… Luego levanto una pierna y la apoyo en esa superficie. Y la otra persona se tumba en la cama/sofá y coloca su cabeza… sí, sí, entre mis piernas, para hacer su trabajo delicioso.
Por qué mola: ¿Por qué la adoro? Para mí es de las posturas más placenteras para el cunnilingus. Te garantizo piernas de gelatina después. Y otro plus enorme: ¡mis manos quedan libres! Así puedo… ya sabes… usarlas. Por ejemplo, estirar la mano y estimular su pene. Así podemos dar y recibir placer a la vez.
69 invertido

Técnica: ¡Atención! Esta postura es nivel DIFÍCIL. Así que escucha bien. Que uno de ustedes (el más fuerte y flexible) se siente en una silla estable. Tu pareja (quien recibirá) se inclina y coloca su cabeza en tus rodillas, apoyándose con las manos para mantener el equilibrio. Ahora viene lo interesante: quien está sentado (el fuerte) tiene que “voltearse”, subir las piernas hacia arriba… Es casi como una parada de manos, pero con apoyo. El objetivo es colocar tu cabeza entre sus piernas.
Si lo hacéis bien, vuestras cabezas quedarán donde tienen que estar, listas para la acción. Ahora, quien estaba abajo (el fuerte) se levanta con cuidado, levantando a su pareja junto con él. Hay que abrazarse muy fuerte para no caerse. ¡Y voilà! Están en “69 de pie”. Ya podéis pasar a la parte más rica: daros placer con la boca todo lo que aguanten.
Por qué mola: ¿Por qué probarlo? Sí, ya te avisé: no es para principiantes y requiere preparación. Pero si sois flexibles, atléticos y os van los retos, vale muchísimo la pena. Es una postura INCREÍBLEMENTE excitante y rarísima. Te obliga a dejar todo lo demás y rendirte a los labios y la lengua. El gran punto es que ambos dais y recibís a la vez. Es un golpe doble. Y sí: la cabeza puede dar vueltas… del placer y un poco por estar boca abajo 😅.
69 en el borde de la cama

Técnica: Yo (o mi pareja) me tumbo boca arriba con la cabeza colgando del borde de la cama o el sofá. Él se coloca de pie al borde, de frente a mí. Yo acerco las piernas hacia mí, con las rodillas casi pegadas al pecho. Y él se inclina para que sus labios queden justo donde hace falta: en mi coño. A él le puede resultar cómodo apoyar los codos en la cama a los lados de mi cabeza. Y aquí empieza la magia: yo me la meto en la boca mientras él me come con la lengua.
Por qué mola: ¿Por qué me gusta? Porque es una versión “69 de pie” mucho más fácil que la acrobacia de antes. Perfecta si no te ves con energía para lo invertido. Como él está de pie, le resulta más fácil controlar profundidad y ritmo: puede subir y bajar, entrando profundo en mi boca mientras me da placer. Y mis piernas elevadas le dan un acceso perfecto a todo lo interesante.
Buzo de aguas profundas

Técnica: Quien recibe (tú o tu pareja) se queda de pie, recto. Puede apoyarse en la pared para ir más cómodo. Y quien lo hace (digamos yo o tu pareja) se agacha (o se sienta si hay mucha diferencia de altura) por detrás y empieza… con el rimming. O sea, a lamer el culo. ¡Las manos quedan libres! Se pueden separar suavemente las nalgas para facilitar el acceso, o incluso meter una mano entre las piernas para jugar con sus… o tus… delicias de delante.
Por qué mola: ¿Por qué es tan bueno? Para mí es una forma ideal de añadir algo nuevo al sexo de pie si, por ejemplo, están empezando con el rimming. Es natural y sencilla para arrancar. Muy cómoda para ambos y con un acceso genial para la lengua… donde tiene que ir 😏. ¡Y además tienes las manos libres!
Y otro plus enorme: ¡es PERFECTA para la ducha! Ideal para probar el rimming con limpieza y frescor.
Posturas con penetración para sexo de pie
Bueno, ¿terminamos con el oral de pie? Espero que ya hayas tomado nota de algo 😏. Ahora vamos a lo que quizá sea lo más interesante: ¡la penetración! Te reuní 23 posturas de pie que son fuego para penetración vaginal o anal.
A todo gas

Técnica: Yo (o mi pareja) estoy de pie con las piernas un poco más abiertas que los hombros. Doblo un poco las rodillas y me inclino hacia delante con un ángulo suave; puedo apoyar las manos en las rodillas para estabilidad. Mi pareja se coloca detrás, me agarra de las caderas y también flexiona un poco las rodillas. Y aquí empieza lo bueno: entra por detrás sujetando las caderas y marcando el ritmo. ¿Lo quieres más profundo? Puede tirar de mis (o sus) caderas hacia él, o yo (ella) puedo empujar hacia atrás para encontrarlo.
Mi consejo: ¡juega con el ángulo y la postura del cuerpo! Encuentra lo que te va A TI. Muchas chicas (¡y yo también!) dicen que si arqueas un poquito la espalda y mueves la pelvis, la estimulación del punto G se dispara. Y para rematar: con la mano libre, acaricia el clítoris 😏.
Por qué mola: El nombre lo dice todo: “A todo gas”. Es la postura ideal cuando la pasión llega de golpe y quieres algo rápido y potente. Es muy simple, perfecta para penetración por detrás, da una estimulación brutal del punto G y el ángulo permite un ritmo muy… enérgico.
Tú en la repisa

Técnica: Yo (o tu pareja) me siento en el borde de una superficie estable: una mesa, una barra… Mi pareja se pone delante, cara a cara. Yo flexiono las rodillas, le “entrego” las piernas, él las sujeta con las manos… y entra. Aquí la gracia no son tanto los empujes clásicos, sino que él puede “balancearme” sobre su polla moviéndome hacia delante y hacia atrás.
Por qué mola: Ese “balanceo” puede ser una sensación muy nueva para ambos. Enfoca la estimulación en la pared superior de la vagina y eso, chicas, es un viaje directo al punto G. Y además: ¡se miran a los ojos! Lo vuelve todo súper íntimo. Están pegadísimos… pueden abrazarse, besarse, decirse cosas bonitas mientras él se mueve dentro.
Aguanta y reparte

Técnica: Para esta postura nos ponemos (o se ponen) de pie, uno detrás del otro, mirando en la misma dirección. Yo (quien recibe) voy delante. Me inclino bastante hacia delante, casi a 90 grados desde la cintura. Y mi pareja entra por detrás. Por cierto, él puede sujetarme las manos detrás de la espalda o agarrarme fuerte de las caderas para moverse con más control.
Por qué mola: Esta postura está hecha para una penetración profundísima y muy… contundente. Desde ahí él también puede estirar una mano hacia delante para acariciar mi cuerpo o llegar a mis… ejem… zonas íntimas frontales. Y si quieres añadir picante: se pueden atar las manos detrás de la espalda. Vale cualquier cosa: una bufanda o unas esposas “de juguete” 😈.
De pie, campeón

Técnica: Se parece a la anterior, pero con una diferencia clave: quien recibe apoya las manos en el suelo para tener mejor soporte. Empezamos igual: de pie, uno detrás del otro, mirando en la misma dirección. Yo (o tu pareja) delante. Ahora me inclino, flexiono las rodillas y pongo las manos en el suelo. Queda algo como… un perrito muy bajo o una posición de salida deportiva. Y mi pareja entra por detrás.
Por qué mola: Va genial tanto para sexo vaginal como anal. Y otro momento delicioso: yo (o ella) puedo meter una mano entre las piernas y… jugar con sus huevos 😏. O incluso acariciar su polla ahí mismo.
Jack y Rose

Técnica: Atención: ¡esta es para avanzados! Él se pone de pie, pies al ancho de los hombros, y flexiona un poco las rodillas para estabilidad. Yo (o tu pareja) me coloco delante, de lado. Él me levanta por la cintura… Uf, aquí hace falta fuerza. Me levanta para que mi culo quede a la altura de su… bueno, ya sabes 😏… y entra. Yo doblo las piernas y lo rodeo con ellas por los muslos o la espalda para sujetarme. Con los brazos me agarro a su cuello o a su cuerpo… y me inclino hacia delante usando mi peso para que a ambos nos sea más fácil mantener el equilibrio.
Ojo, en serio: esto es REALMENTE difícil. Hace falta fuerza y práctica. Si no estás segura/o o es la primera vez, mejor no arriesgar o prueba una versión más fácil.
Por qué mola: Esta postura es deportiva, atrevida, un poco al límite… te mete una descarga de adrenalina brutal. Sí, es difícil, PERO si te sale, la recompensa son orgasmos DEMENCIALES. Y si quieres empezar más simple: ponte junto a una superficie (mesa, cómoda) y que yo (o tu pareja) me apoye con las manos. Así es más fácil mantener el equilibrio.
La carretilla

Técnica: Se parece un poco a “Jack y Rose”, pero es mucho más fácil. La diferencia es que quien recibe se apoya con las manos en el suelo. Yo (o ella) me pongo con las manos en el suelo y mi pareja se coloca detrás y me levanta las piernas o las caderas. Yo le rodeo la cintura con mis piernas/caderas para fijarme mientras él entra y se mueve.
Por qué mola: Si te flipa la idea de “Jack y Rose” pero te pareció demasiado difícil, “La carretilla” es la opción perfecta. Es mucho más fácil empezar por aquí. Como lo aprieto con las piernas, se siente súper ajustado y la penetración es muy profunda: magia pura para el punto G. Bonus: ¡es un mini entreno para los dos! 😅
Día de San Valentín

Técnica: Prepárate para la acrobacia 😅. Esta postura requiere flexibilidad y fuerza por mi parte (o la de tu pareja) y un poco por parte de él. Me pongo con las manos en el suelo. Él se coloca delante y ayuda a levantar mis piernas para que yo pueda rodearle la cintura o incluso los hombros. Luego me guía con cuidado hacia su polla hasta llegar a la posición que ves en la imagen.
Por qué mola: Porque desde luego no es aburrida. Si te gustan las cosas exóticas y estás lista/o para experimentar, esta postura es para ti. Es una forma brutal de darle un “wow” a tu vida sexual.
Bailarina de ballet

Técnica: Nos ponemos de pie cara a cara. Yo (o tu pareja) levanto una pierna y la engancho alrededor de su cintura. ¡Abrazaos fuerte para no perder el equilibrio! Si te sientes con confianza y quieres más picante, puedo (o puede) subir la pierna levantada hasta su hombro. Eso cambia el ángulo y puede dar una penetración más profunda.
Por qué mola: Es una postura muy… elegante. Va genial cuando quieres algo más tierno e íntimo, no solo sexo. Os miráis a los ojos y sientes cada movimiento del cuerpo… es intensísimo y sí, muy romántico. Y otro plus: es súper compacta. Como ambos estáis de pie, se puede hacer casi en cualquier sitio, incluso en espacios estrechos. No necesitas pared ni apoyo.
Victoria

Técnica: Aquí el nombre lo dice: necesitas un marco de puerta. Nos colocamos en el hueco, cada uno en un lado, apoyando la espalda en el marco y mirándonos. Yo (o tu pareja) levanto una pierna y la subo… como por encima del hombro de él. Sí, hace falta un poco de flexibilidad. Él entra por delante sujetándome para que no me caiga y para moverse cómodo. Dicen que se llama “Victoria” por la forma en V de mis (o sus) piernas: V de Victory.
Por qué mola: Parece hecha para esos momentos con poco espacio: estás en el marco de una puerta y de repente… chispa, tormenta, locura. Ambos podéis apoyaros con la espalda, lo que da una base genial para empujar con fuerza. Crea esa sensación de urgencia, de “aquí y ahora”. Excita a nivel mental y físico. Y el apoyo del marco la vuelve muy estable y permite una penetración MUY profunda.
Victoria profunda

Técnica: Yo (o tu pareja, quien recibe) me siento en el borde de algo estable y alto: mesa, alféizar, borde de la cama… Mi pareja (quien penetra) se coloca de pie entre mis piernas. Yo apoyo las manos en la superficie para sostenerme y me echo un poco hacia atrás, y a la vez levanto las dos piernas para apoyar los tobillos sobre sus hombros. Él entra por delante, sujetándome por los muslos para controlar y estar cómodo.
Por qué mola: Si te gustó “Victoria” pero quieres aún más profundidad… ya me entiendes 😏… “Victoria profunda” es lo que buscas. Está pensada para una penetración MUY profunda. Estimula zonas súper sensibles por dentro y puede llevar a un orgasmo de cuerpo entero.
Ciudadano ejemplar

Técnica: Nos ponemos de pie cara a cara. Yo (o tu pareja) salto y lo rodeo con las piernas por la cintura, como si me montara encima. Él me sujeta fuerte por los muslos para sostenerme y entra por delante. Si no apetece saltar o es difícil, se puede empezar desde el borde de la cama o una silla. Y otro truco: si estáis junto a una pared, puedo apoyar la espalda para quitarle parte del peso y mantener la postura más fácil.
Por qué mola: Es una postura clásica y súper íntima. Especialmente buena pegados a una pared. Sale muchísimo en pelis: se ve apasionada y ardiente, como de cine. Y no es por nada: se ve MUY sexy. Además, con cada movimiento, su pelvis roza directamente mi clítoris, lo que da una estimulación extra brutal.
Inclinación en la pared

Técnica: Él se coloca con la espalda contra una pared (o un soporte firme). Se inclina un poco hacia delante y abre las piernas un poco más que los hombros, con los pies ligeramente por delante. Yo (o tu pareja) me pongo delante de él, de espaldas a él, y también me inclino un poco. Mis piernas van entre las suyas o un poco por detrás, y puedo apoyarle las manos en los muslos. Él me sujeta por la cintura y regula el ritmo: me acerca, empuja, controla la profundidad.
Por qué mola: Es una de mis favoritas para sexo de pie por detrás. Sirve tanto para vaginal como para anal. Es simple, no requiere técnica especial y es tan versátil que podéis hacerlo literalmente donde sea. Solo necesitas una superficie vertical: pared, árbol, incluso la pared de una ducha… cualquier cosa. Ideal para sexo espontáneo en cualquier habitación, en un rincón discreto de un club, en un ascensor… donde se os ocurra.
Sacacorchos

Técnica: Aquí necesitamos algo bajito para apoyarnos: cama, banco o una silla resistente. Yo (o tu pareja) apoyo un lado del cuerpo (por ejemplo, la cadera) en el borde y junto bien las piernas. Él se coloca detrás y se inclina, “encajando” desde arriba, y entra por detrás.
Por qué mola: Si consigo (o consigue) apretar bien las piernas, por dentro se siente… estrechito y súper rico. Como ambos tenemos algo de apoyo, la postura es mucho más cómoda, sobre todo si todavía te estás acostumbrando al sexo de pie. Y otro plus: si él se cansa de estar de pie, podéis caer en la cama y seguir ahí 😏.
La bailarina

Técnica: Aviso: esta es solo para quien puede hacer casi un split vertical. Aquí hace falta MUCHA flexibilidad. Yo (o tu pareja) me pongo junto a una pared, apoyando los antebrazos o los codos para estabilidad. Levanto una pierna lo más alto posible, buscando casi la vertical, y la otra se queda firme en el suelo. Él se coloca detrás. Mi pierna levantada la apoya sobre su hombro. Con una mano me sujeta el culo, con la otra puede sostener mi espalda… y entra.
Por qué mola: Se entiende el nombre: “La bailarina”. Visualmente es un espectáculo, como si estuviera bailando. Es una postura súper elegante, con la pierna casi en split. Y si os sale, él tiene un ángulo INCREÍBLE para una penetración muy profunda. Y eso, créeme, puede daros un sexo de pie espectacular.
Encimera

Técnica: Yo (o tu pareja) me siento o me tumbo boca arriba en el borde de algo bajo: cama, mesa baja, sofá… y él entra. Las piernas van como sea más cómodo: por ejemplo, sobre sus hombros o elevadas a los lados de la cabeza.
Por qué mola: Es genial si hay mucha diferencia de altura. “Iguala” la altura y reduce la diferencia, acercándoos. Además, es más cómoda para mí (o para ella) y se siente más íntima que muchas otras posturas de pie.
Atasco en el marco

Técnica: Busca un sitio estrecho: un marco de puerta, un pasillo… Poneos frente a frente, con la espalda contra la pared o el marco. Yo (o tu pareja) flexiono una pierna (o ambas) y él entra.
Por qué mola: Otra postura perfecta cuando hay poquísimo espacio. Igual que en “Victoria”, el espacio estrecho ayuda: podéis apoyar la espalda, quitar peso y tener una base buenísima para movimientos potentes.
Sagitario

Técnica: Yo (o tu pareja) me coloco al lado de él (a un costado), quizá poniéndome de puntillas. Él levanta mi pierna flexionada, sujetándola por la rodilla o el muslo. Con la otra mano puedo rodearle la cintura para mantener el equilibrio. Y con ese ángulo, él entra. Con una mano puedo abrazarle el cuello y la otra queda libre para acariciar su cuerpo… o, mejor aún, tocarme el clítoris.
Por qué mola: Yo esta postura la AMO. Es cómoda, tremendamente caliente… y tiene un equilibrio perfecto entre intimidad y ese placer abierto y directo que tanto me gusta del sexo de pie. Los dos miráis en la misma dirección y podéis mantener contacto visual fácilmente: súper íntimo. Pero sin estar pegados del todo, así que no se siente raro. Por cierto: es ideal para sexo anal. Él entra por detrás y yo puedo tocarme el clítoris con la mano. Y sí, a él seguramente le encantará la vista frontal mientras yo… me doy cariño 😏.
La macarra del baño

Técnica: Nos mudamos al baño 😏. Aquí usamos el lavabo. Hay dos opciones. Primera: yo (o tu pareja) me siento encima del lavabo. Él se pone entre mis piernas y entra por delante. Si el lavabo está demasiado alto, segunda opción: yo (o ella) me inclino sobre el lavabo (apoyándome) y él entra por detrás.
Por qué mola: El lavabo es un apoyo perfecto para el sexo de pie: sus bordes me ayudan a fijarme cómoda. Y además… casi seguro hay un espejo encima 😈. ¿Te imaginas la vista? Puedes mirar todo el proceso. Y lo mejor: cuando acabáis, podéis ir directo a la ducha, que normalmente está ahí mismo. ¡Comodísimo!
Sobre la mesa

Técnica: Esta es facilísima. Yo (o tu pareja) me inclino sobre la mesa. Y él (quien penetra) se pone detrás y entra, moviéndose. Puede sujetarme de la cintura para encontrar el ángulo perfecto o incluso… tirar un poquito del pelo si queréis más picante 😈.
Por qué mola: “Sobre la mesa” es de las posturas más simples para sexo de pie. Y es PERFECTA para penetración anal. La mayoría de mesas están justo a la altura ideal para que sea cómoda y para conseguir un orgasmo anal increíble. Así que… más lubricante y a probar.
En la mesa

Técnica: Aquí yo (o tu pareja) me tumbo boca arriba sobre la mesa con el culo justo en el borde. Subo las piernas. Él se coloca de pie delante. Puede sujetarme de los muslos o del culo para colocarme justo donde hace falta… y entra.
Por qué mola: Otra postura perfecta, por ejemplo, para la cocina. Para mí da incluso mejor ángulo para el punto G que “Sobre la mesa”. Y gracias a mi posición, puedo apoyar los tobillos en sus hombros y “manejar” el ángulo y la profundidad.
La sirena

Técnica: Otra para gimnastas y acróbatas 😅. La técnica… ejem… no es sencilla. Él está de pie y me sostiene fuerte (o sostiene a tu pareja). Yo lo rodeo con una pierna (o con las dos, si se puede), y él me apoya por los muslos o la espalda. Quedo como “colgando” en horizontal o en diagonal mientras él penetra. En la descripción dice empezar desde “cucharita”, pero honestamente no veo claro cómo pasar de ahí a esto de pie. Quizá se refiera a otra cosa o sea un error. Lo importante es que al final queda esta construcción complicada como en la imagen.
Por qué mola: Porque es una locura maravillosa. Es una postura un poco demencial, ¿pero no mola a veces hacer algo salvaje? Como dije: es acrobacia de alto nivel, MUY difícil. Hace falta buen abdomen y flexibilidad. Pero si os sale, lo disfrutáis ambos. Y el plus más gordo: sus manos quedan en posición ideal para… oh, sí… estimular el clítoris durante el acto. Sensaciones de otro planeta.
Martillo pilón

Técnica: Yo (o tu pareja) me tumbo en el suelo… y subo las piernas. Él se pone de pie encima, me agarra las piernas… ¡y las levanta! Las levanta tan alto que mi culo queda casi sobre su cabeza. Luego entra… y aquí viene lo duro para él: penetra moviéndose arriba y abajo, básicamente haciendo sentadillas con mi peso.
Por qué mola: “Superwoman” (también la llaman “martillo pilón”) es de las posturas más INTENSAS que existen. Es dura y potentísima. Es una postura icónica, muy típica del porno… y sí, para la gente “normal” no es fácil. Para lograrla, él necesita muchísima fuerza en las piernas, porque hace sentadillas contigo. Y yo (o ella) necesito buena flexibilidad. Pero, ¿sabes qué? El buen sexo va de experimentar. Así que… ¿por qué no probar a ser Superwoman? 😏
Cómoda

Técnica: Para esta postura yo (o tu pareja) me tumbo de lado en el borde de la cama o el sofá. La cabeza puede ir en una almohada para estar a gusto. Mi culo queda justo al borde. Me llevo las rodillas al pecho, de modo que el cuerpo queda doblado, formando casi una “L”. Él se coloca de pie junto al borde, frente a mí. Puede sujetarme por el muslo o el culo… y entra. Puedo separar un poco las piernas al entrar, y una vez dentro, apretarlas bien. ¡Eso crea una sensación súper ajustada y deliciosa!
Mi consejo: no tengas miedo de jugar con los ángulos. Si inclinas su pene un poquito hacia delante, puedes dar directo en el punto G. ¡Fuego!
Por qué mola: No la llaman “Cómoda” por nada: es, de verdad, una de las posturas más confortables. Es una salvación para embarazadas o parejas con cuerpos grandes. Os permite disfrutar sin incomodidades. Yo estoy de lado, sin colgarme de él: muy fácil. Y para él la vista es espectacular. Y un detalle importante: cuando aprieto las piernas, creo esa “presión” que a los hombres les encanta 😏.
