Nuetras pezones, ¿sabes?, ¡son tan distintos! En forma, tamaño, color… Y los tenemos todas y todos: tanto chicas como chicos. Claro, en las mujeres los pezones cumplen un papel especial cuando llega un bebé: son el acceso a su alimento. Pero para la mayoría de nosotros (¡incluida yo!) los pezones son increíblemente sensibles a las caricias y al contacto. Por eso, acariciar los pezones (¡sobre todo con la lengua!) es una forma genial de subir la excitación al instante y dar un placer brutal, ¡tanto para él como para ella!
¿Por qué se disfruta al lamer los pezones?
Por supuesto, la función más obvia de los pezones es la succión. ¡La naturaleza lo pensó así! En las mujeres, cuando dan el pecho, hay diminutos orificios por donde la leche pasa de las glándulas mamarias del pecho. En ese momento, la hipófisis de la mamá libera una hormona potentísima: oxitocina. A esta hormona también la llaman, con razón, «la hormona del amor» ❤️. Ayuda a que la leche fluya y crea ese vínculo increíble, esa cercanía con el bebé. Y, por cierto, está demostrado que esa oxitocina también reduce el estrés y ayuda a sentir ligereza y confort.
Y ese mismo mecanismo que crea un vínculo tan fuerte con el bebé puede hacer que las caricias en los pezones sean algo que aumenta la confianza y la intimidad entre la pareja. Si te apetece sentir esa conexión aún más intensa, más profunda… bueno, ya sabes … entonces sí o sí incluye las caricias en los pezones en tu «playlist» sexual. Es una forma realmente buena de vivir una experiencia sexual muy placentera y… de esas que se sienten profundas.
¡Seguimos! Más allá de toda esta parte romántica de la hormona del amor, los pezones tienen un montón de terminaciones nerviosas: estimular los pezones de tu pareja puede ser una pasada, tremendamente placentero. Las caricias con una boca cálida y húmeda y una lengua móvil son, claro, el combo perfecto para cualquier zona erógena sensible. ¡Y los pezones no son la excepción! Imagínate: muchas de las terminaciones nerviosas de los pezones se conectan con la misma zona del cerebro que las que están en los genitales. ¡Por eso se siente tan potente!
¿Se puede tener un orgasmo lamiendo los pezones?
¡Imagínate que a algunas personas les basta con las caricias en los pezones para llegar a un orgasmo completo! Sí, sí: pasa, ¡y es real! Y para ayudar a tu pareja (¡o a ti misma!) a conseguirlo, hay un montón de trucos y técnicas. Lo más importante, para mí, es no tener miedo a experimentar. ¡Echa a volar la imaginación, sé creativo/a! Y entonces el disfrute para los dos está prácticamente garantizado.
Consejos para lamer los pezones
Bueno, ¿vamos a la práctica? ? Reuní para ti algunos de mis mejores consejos, que pueden aumentar muchísimo las probabilidades de llegar al orgasmo… ¡usando solo caricias en los pezones!
Entiende la anatomía del pezón
Como ya dije, los pezones pueden ser de cualquier forma, tamaño y color. Pueden ser grandes, pequeñitos, claros, oscuros, sobresalientes o casi planos… Y a la mayoría se nos ponen así… duritos… con el frío o cuando nos excitamos. Es la areola la que se contrae y la puntita del pezón se tensa: así reacciona nuestro sistema nervioso.
Y aquí recuerda lo principal: ¡no existen pezones «correctos» o «incorrectos»! ¡Todos son perfectos en su individualidad! Por eso, para darle el máximo placer a tu pareja, o a ti misma, es súper importante entender qué tipo de pezones tiene él (¡o ella!) y cómo le gusta que los estimulen. La forma más segura: ¡pregúntale a tu pareja! ¿Qué le gusta? ¿Más fuerte? ¿Más suave? ¿Con la lengua? ¿Con los dedos? ¡No tengas miedo de hablarlo!
Por cierto, si tu pareja tiene piercings en los pezones o quizá está siguiendo algún tratamiento médico, la sensibilidad puede ser muy alta. En esos casos, sé especialmente suave y atento/a durante las caricias.
Cambia la intensidad
Ay, y aquí va mi truco favorito: ¡JUEGA con la intensidad! Empieza con besos suaves o una succión ligera, luego sube el ritmo, cambia a un estímulo más intenso, y después vuelve a lo suave… Esos cambios disparan las sensaciones y añaden a las caricias ese elemento sorpresa que agudiza el placer.
Y lo más importante, chicas y chicos: recuerda que los mismos estímulos pueden sentirse COMPLETAMENTE distintos según la persona. Lo que para alguien es agradable y tierno, a otra persona puede molestarle o parecerle demasiado fuerte. Por eso observa MUY bien cómo reacciona tu pareja cuando le acaricias los pezones. No te cortes en PREGUNTAR: «¿Te gusta? ¿Así está bien? ¿Qué sientes ahora?» A través de esa comunicación entenderás qué intensidad le gusta más a ÉL (¡o a ELLA!).
Usa la lengua
¡Nuestra lengua es una maravilla! Parece hecha a propósito para dar placer durante las caricias. Puedes rodear suavemente la areola con la punta de la lengua, succionar el pezón, o incluso pasar la lengua por todo el pecho y la piel de alrededor: ¡eso sube muchísimo la excitación! O también: puedes «jugar» con el pezón cuando ya está durito: rodearlo, dar mordisquitos muy suaves o incluso «tocar» ligeramente con la punta de la lengua. Pruébalo, ¡es muy interesante!
Cambia la temperatura
Igual que jugar con la intensidad del contacto, cambiar la temperatura puede sumar un extra de placer increíble. Prueba esto: da un sorbo de té caliente o simplemente agua templada, y enseguida toma el pezón de tu pareja en la boca. Solo un detalle MUY importante: asegúrate de que no haya azúcar. El azúcar puede alterar el equilibrio de la piel e incluso causar irritación o algo peor. No queremos eso, ¿verdad?
O al revés: ¡contraste fuerte! Métete un cubito de hielo en la boca, deja que se derrita un poco y toca el pezón. Eso excita al instante y provoca esa… ¡dulce vibración!
Prueba con juguetes
Claro, las caricias con la boca son geniales, pero ¿por qué quedarte solo con eso? ? ¡Usa bombas para pezones! Así liberas la boca para otras cosas ricas: puedes susurrarle al oído a tu pareja (¡o a tu pareja!) alguna guarrada, besarle o acariciar otras zonas erógenas. Además, las bombas pueden dar sensaciones totalmente distintas, a veces incluso más intensas que con la boca. Y otro plus: tu pareja podrá controlar por sí misma la fuerza y el ritmo.
Un punto MUY importante si usas bombas: ¡no te olvides del lubricante! ¡Mucho, mucho lubricante! Hará que las sensaciones se parezcan más a las caricias con la boca y, lo principal, reducirá la fricción para evitar molestias o incluso dolor.
¿Quieres subir de nivel? Para sensaciones más intensas y duraderas prueba las pinzas para pezones… Pero esa ya es otra historia. ?
Provoca a tu pareja con los dientes
Para algunas personas, las caricias en los pezones se vuelven explosivas si la pareja añade… ¡dientes! Prueba a pasar muy, muy suavemente los dientes desde la base del pezón hasta la punta. Si a tu pareja (¡o a tu pareja!) le gusta un poco… el dolor o las sensaciones más fuertes, unos pellizcos delicados o mordisquitos ligeros pueden dispararle la excitación hasta el cielo. Pero la regla principal: ¡TEN MUCHO CUIDADO con los dientes! Cada vez que los uses, que sea con muchísima suavidad y delicadeza. Los pezones son una zona sensible, ¡para no hacer daño sin querer! Escucha atentamente a tu pareja. Tu objetivo es oír «¡Uff, qué bueno!», y no «¡Ay! ¡Eso duele!» ?
