El sexo, ya sea anal o de cualquier otro tipo, a veces puede doler. Da igual si es tu primera vez, si tu pareja no es tan suave como estás acostumbrado/a o si tu pareja es más grande que antes: el sexo puede resultar incómodo o doloroso. Pero el dolor habitual durante el sexo no es algo que debas considerar normal.
Si notas que el sexo anal es lo que más a menudo te duele, estás en el lugar correcto. En este post veremos por qué el sexo anal puede ser doloroso. Luego te contaremos qué puedes hacer para prepararte y lograr que el sexo anal sea agradable y placentero para ti o para tu pareja.
¿Duele?
¿Ya probaste el sexo anal, pero dolía demasiado como para seguir? ¿O quizá seguiste, pero no es algo que tengas ganas de repetir?
Según una encuesta realizada por la San Francisco AIDS Foundation, no estás solo/a. De 412 personas encuestadas, el 86% dijo que en algún momento había sentido dolor durante la penetración. Solo el 9% afirmó que nunca había sentido dolor durante el sexo anal.
Cuando hablamos de sexo anal, es útil compararlo con el sexo vaginal. Aunque esto no se aplica a todo el mundo que practica sexo anal, ayuda a entender por qué para muchas personas el sexo anal puede ser doloroso.
Hay dos diferencias clave entre la vagina y el ano. Primero, el ano es un músculo esfínter que no está diseñado para estirarse con el fin de recibir algo. Segundo, el ano no se lubrica por sí solo. Además, el ano está lleno de terminaciones nerviosas.
Ten en cuenta también que la piel dentro y alrededor del ano es fina. No es de extrañar que el sexo anal pueda ser doloroso si no te preparas adecuadamente.
Cómo prepararte para el sexo anal
Aquí tienes algunos consejos para prepararte para el sexo anal, especialmente si en el pasado has tenido dolor con el sexo anal.
Hacerse pruebas de ITS
El posible dolor del sexo anal no es nada en comparación con el dolor y el sufrimiento que pueden causar las infecciones de transmisión sexual (ITS).
Si tienes relaciones sexuales con regularidad, incluso si usas protección como preservativos, se recomienda hacerse pruebas de ITS cada 3 a 6 meses. Si estás en una relación monógama, no hace falta hacerlo tan a menudo; aun así, conviene hacerse pruebas al menos una vez cada 12 meses.
Mantén una buena higiene
Parece obvio, pero para prepararte mental y físicamente antes de una sesión anal, ayuda ir al baño. Ve al baño y luego lávate con agua y jabón.
Y no, no es obligatorio hacerse una ducha antes del sexo anal. Es una preferencia personal. Solo recuerda que en el sexo anal pueden aparecer restos de heces. Si tú y tu pareja lo tenéis claro, no hace falta hacer lavados anales cada vez.

Elige el lubricante adecuado
El lubricante es una parte importante para que el sexo anal no duela. Recuerda: el ano no se lubrica por sí solo. Debes aplicar el lubricante en cantidad y con frecuencia para evitar la fricción y prevenir dolor y desgarros.
Elegir el mejor lubricante para ti dependerá de muchos factores, incluidas tus preferencias. Si no tienes claro qué tipo de lubricante elegir, aquí tienes un resumen de las distintas opciones:
- Lubricante a base de agua. El tipo más común. Los lubricantes a base de agua son seguros para usar con preservativos de látex y con todos los juguetes sexuales. Requieren reaplicación frecuente, pero son una opción no pegajosa y que no mancha, válida para todo tipo de contacto sexual.
- Lubricante a base de silicona. Este tipo de lubricantes no debe usarse con látex ni con silicona. Es seguro usarlo con juguetes sexuales de vidrio, plástico rígido o acero. El lubricante de silicona dura más que el de agua e ideal para prácticas como el anal.
- Lubricante a base de aceite: los más duraderos de todos. Los lubricantes a base de aceite no son compatibles con la mayoría de preservativos y juguetes sexuales. Si quieres usarlo para sexo anal, utiliza preservativos de poliuretano.
- Lubricante híbrido. Estos lubricantes pueden ser cualquier combinación de base acuosa, silicona y aceite. Los pros y los contras variarán según su composición.
No te equivocarás eligiendo un lubricante a base de silicona, porque es duradero y versátil. Pero si conoces las limitaciones de cada tipo, puedes hacer que funcione cualquiera de los lubricantes mencionados arriba.
Explora por tu cuenta
Antes de explorar el sexo anal con una pareja, puede ser buena idea probarlo a solas. Conviene empezar con la estimulación anal con los dedos y con el entrenamiento anal antes de pasar a los juguetes. Un plan de entrenamiento anal acostumbra gradualmente el ano a la penetración. Esto reduce el riesgo de lesiones y aumenta el placer.
Aquí tienes un resumen rápido de los pasos:
- Paso 1. Introduce la punta lubricada de un dedo en la abertura del ano. Presiona hacia abajo y mantén durante cinco segundos. Luego presiona hacia arriba y mantén durante cinco segundos. Repite cuatro o cinco veces.

- Paso 2. Introduce la punta lubricada del dedo hasta la primera articulación. Sentirás cómo el músculo se cierra alrededor del dedo: es el esfínter externo. Mientras sigues introduciendo el dedo, empuja hacia abajo como si fueras al baño. Sentirás que el esfínter externo se relaja.

- Paso 3. Ahora introduce lentamente la mayor parte del dedo en el canal anal. Sentirás que aprieta alrededor del dedo. Ese es el esfínter interno. No puedes forzar al esfínter interno a relajarse, pero hay una técnica de respiración específica que puede ayudar.Inhala profundamente por la boca durante dos segundos, metiendo todo el aire que puedas. Luego exhala lentamente por la nariz mientras cuentas hasta cinco segundos. Repite esto de cinco a diez veces.

- Paso 4. Puedes repetir los pasos uno, dos y tres, pero esta vez con el dedo índice y el medio juntos. Cuando llegues a la tercera fase y puedas introducir ambos dedos dentro del canal anal, puedes doblar las puntas y mover los dedos hacia adelante y hacia atrás para ayudar a que los músculos internos del esfínter se relajen y se estiren.

Si sientes dolor o notas sangrado, detente de inmediato. Para completar los pasos anteriores puede que necesites días o incluso semanas, y eso está bien. Hazlo a tu propio ritmo.
Cuando tu ano se acostumbre a tus dedos, puedes pasar a un dildo anal. Solo recuerda que cualquier cosa que se introduzca por vía anal debe tener una base ensanchada. Lo mejor es usar únicamente juguetes diseñados para uso anal, como dildos anales.
Entrena tu respiración
Como se mencionó en el paso anterior, la respiración puede ayudar a que el esfínter interno se relaje. Esto es útil, especialmente si a menudo sientes dolor o incomodidad durante la penetración.
Cuando estás nervioso/a o anticipas dolor, tus músculos tienden a tensarse. Eso solo aumenta el dolor y la incomodidad. Una forma de evitar esa tensión involuntaria es respirar de forma intencional y controlada.
Si buscas algo sencillo, puedes seguir la técnica de respiración que mencionamos antes: inhala profundamente por la boca durante dos segundos. Luego exhala lentamente por la nariz contando hasta cinco. También puedes usar otras técnicas o patrones de respiración. La clave es encontrar lo que te resulte cómodo.
No te apresures
Aunque ya hayas practicado sexo anal o hayas hecho entrenamiento anal, conviene empezar despacio cada vez. Empieza con los preliminares. Esto te pondrá en el estado mental y físico necesario para la intimidad.
También es buena idea empezar con juego anal en lugar de ir directamente a la penetración completa. Es decir, usar tus dedos, los dedos de tu pareja o juguetes sexuales para preparar el ano para lo principal.
Si en algún momento sientes incomodidad o dolor, vuelve al paso anterior. Luego puedes intentarlo de nuevo usando más lubricante, pero si la molestia no desaparece, considera que quizá necesites más entrenamiento anal.
Sé abierto/a
Un acto como el sexo anal requiere confianza y comunicación constante. Debes sentirte cómodo/a diciendo cuando te duele, y también deberías animar a tu pareja a hacer lo mismo.
La comunicación no tiene que ser extensa. Cosas tan simples como…
- Así no.
- ¿Puedes poner más lubricante?
- Tenemos que ir más despacio.
- Mejor probemos esto ahora.
… deberían funcionar.
Si te resulta incómodo comunicarte con tu pareja o no estás seguro/a de que se detendrá cuando se lo pidas, no tengas sexo anal con esa persona. En ese caso, también conviene replantearse toda la relación, pero eso ya es otro tema.
Conoce tus límites
Si no conoces tus límites, no puedes esperar que tu pareja sepa hasta dónde puedes llegar.
Si no estás seguro/a de cuáles son tus límites, puedes usar los pasos de entrenamiento anal descritos arriba. Sigue las instrucciones tal como se plantean al inicio, pero sigue aumentando poco a poco la longitud y el grosor de los juguetes que uses. Eso sí: no olvides usar solo juguetes con base ensanchada.
En cuanto llegues al punto en el que la introducción resulte incómoda, es mejor parar. No quieres llegar al momento en que aparece el dolor; la incomodidad suele ser el aviso previo.
Esto no significa que ese vaya a ser siempre tu límite. Con práctica y manteniendo el entrenamiento anal, podrás manejar juguetes y penes más grandes y más gruesos.
Conclusión
Existen muchos malentendidos sobre el sexo anal. Uno de los más comunes es que el sexo anal, en la mayoría de los casos, duele.
La buena noticia es que el sexo anal no tiene por qué ser doloroso. Hay muchas cosas que puedes hacer para prepararte con antelación, tú y tu pareja. Entre ellas:
- Hacerse pruebas de ITS con regularidad.
- Ir al baño antes del sexo.
- Elegir el lubricante adecuado.
- Explorar el juego anal por tu cuenta.
- Practicar la respiración.
- Empezar despacio.
- Comunicarte abiertamente.
- Conocer tus límites.
Todo lo anterior hará que tú y tu pareja paséis un rato divertido y placentero. Cada vez.
