
Existen muchas formas de llegar al orgasmo y un montón de técnicas divertidas para alcanzar el clímax. Sin embargo, una de las más comunes entre las mujeres jóvenes es el orgasmo por tensión.
Aunque los orgasmos por tensión pueden llevarte a donde necesitas, también pueden tener algunos efectos secundarios si se usan en exclusiva, dejando de lado otros tipos de orgasmo.
Esta guía te presentará los orgasmos por tensión. Después, hablaremos de en qué se diferencian de otros tipos de orgasmo y del posible “riesgo” de depender únicamente de la tensión. Te mostraremos cómo conseguir un orgasmo por tensión y, además, cómo puedes encontrar otras maneras de darte placer si descubres que la tensión es lo único que te funciona.
¿Qué son los orgasmos por tensión?
Un orgasmo por tensión es un orgasmo que se produce con una contracción muscular intensa.
Si sabes algo sobre el ciclo de respuesta sexual, sabes que la tensión muscular es una parte importante. Empieza durante la fase 1 (excitación), alcanza su punto máximo en la fase 2 (meseta) y, por último, cesa en la fase 3 (orgasmo).
Sin embargo, la tensión muscular en el ciclo anterior es una respuesta natural y casi involuntaria a la excitación sexual. Un orgasmo por tensión es diferente porque la persona se esfuerza de forma deliberada, intentando llegar al clímax.
Es una técnica común entre las mujeres, especialmente las más jóvenes. Esto se debe a que una tensión elevada puede favorecer que se llegue rápidamente al clímax mediante la estimulación del clítoris.
¿Qué otros tipos de orgasmo existen?
Además de los orgasmos por tensión, otros tipos incluyen los orgasmos por presión, los orgasmos de relajación y los orgasmos combinados. Esto se suma a los orgasmos definidos por la localización, como los orgasmos vaginales y los orgasmos de próstata.
Entonces, ¿cuáles son esos otros tres tipos de orgasmo y en qué se diferencian de los orgasmos por tensión?
Orgasmos por presión ocurren cuando se aplica presión sobre el clítoris hasta alcanzar el clímax. Por ejemplo, apretando las piernas, frotando una almohada o usando el chorro de agua de una ducha de mano.

Orgasmos de relajación son lo contrario de los orgasmos por tensión. Estos orgasmos ocurren cuando el cuerpo está totalmente relajado, sin tensión muscular. Para ello suele hacer falta la ayuda de otra persona o un juguete. Conseguir un orgasmo de relajación puede llevar bastante tiempo.

Los orgasmos combinados utilizan una mezcla de tensión y relajación (normalmente penetración vaginal más estimulación del clítoris).
¿Cómo conseguir un orgasmo por tensión?
Si buscas un orgasmo rápido y fácil, la técnica que se describe a continuación es para ti.
- Túmbate boca arriba con las piernas estiradas. Tus piernas deben estar lo suficientemente separadas como para permitir el acceso al clítoris.
- Aprieta con fuerza los músculos de las piernas y los glúteos mientras masajeas el clítoris. El resto del cuerpo se sentirá bastante rígido, aunque no tan tenso como la mitad inferior.
- Aguanta la respiración mientras sigues frotando el clítoris con energía.
- Con la tensión adecuada, el orgasmo debería “estallar” bastante rápido.
Aunque esta técnica es eficaz para lograr un orgasmo rápido y algo incómodo, para la mayoría de las mujeres no es el tipo de orgasmo más placentero. Está bien si solo quieres liberar tensión sexual, pero hay métodos más efectivos para la satisfacción a largo plazo.
El “peligro” de los orgasmos por tensión
No tiene nada de malo usar tensión de vez en cuando para llegar al clímax. Pero si es la única forma que conoces para alcanzar el orgasmo, hay algunos “peligros” que conviene tener en cuenta.
Te acostumbra a menos placer
Los orgasmos por tensión son una buena manera de llegar al clímax rápidamente. Y si es el único tipo de orgasmo que has experimentado, puede parecerte el punto máximo del placer.
Sin embargo, una tensión intensa puede reducir el placer, porque significa que llega menos flujo sanguíneo a los genitales.
Aprieta el puño y observa cómo la piel se vuelve más pálida. Eso ocurre porque al comprimir se reduce el flujo de sangre. Lo mismo pasa con los genitales cuando aprietas las piernas y los glúteos.
Dificulta llegar al clímax de otras maneras
Si lo único a lo que estás acostumbrada es a orgasmos muy tensos, puede costarte llegar al clímax de cualquier otra forma. Esto puede generar presión en tu vida sexual y en tus relaciones.
Una tensión muscular elevada no favorece el sexo con penetración. Incluso si tu pareja consigue separar tus piernas lo justo para penetrar, esa tensión puede provocar eyaculación precoz en tu pareja, y tú puedes acabar sintiéndote usada e insatisfecha.
Incluso sin penetración, la masturbación mutua entre parejas puede resultar difícil si no se hace exactamente como tú estás acostumbrada.
En general, limitarte a una sola forma de llegar al orgasmo puede perjudicar tu vida sexual y tu satisfacción.
Puede doler
Si tienes orgasmos por tensión de forma crónica, conoces el dolor que aparece cuando estás al borde del clímax. Es una de las razones por las que conviene usar los orgasmos por tensión con cautela.
Los “charley horses” (calambres musculares) y otros tipos de espasmos aparecen por el uso excesivo de un músculo o cuando se mantiene en la misma posición durante mucho tiempo. En los orgasmos por tensión pueden aparecer calambres debido a la enorme contracción muscular.
Puede generar conflicto con tu pareja
Tu pareja se acostumbra a llegar al clímax solo de una manera muy específica. Si haces lo que necesita para culminar, puedes sentir que el sexo es muy mecánico y poco íntimo. Si le pides que haga algo diferente, puede que no quede satisfecho.
Los orgasmos por tensión pueden resultar adictivos porque son muy fáciles y rápidos de conseguir. Pero si te permites llegar al orgasmo solo de esa forma, te estás preparando a ti y a tu pareja para conflictos en el futuro.
No facilita la intimidad
Como se mencionó en el apartado anterior, una tensión intensa en las piernas puede sentirse muy mecánica y poco íntima, tanto para ti como para tu pareja. Al fin y al cabo, cuando fantaseas con sexo con tu pareja, no te imaginas que se quede inmóvil como una tabla en la cama mientras tú haces todo el trabajo.
Cómo dejar de depender de los orgasmos por tensión
No tienes por qué renunciar por completo a los orgasmos por tensión. Pero si esperas sentir más placer e intimidad contigo misma o con tu pareja, es importante entrenarte para llegar al orgasmo de otras maneras.
Ten paciencia
Como se mencionó en el apartado de “peligros”, los orgasmos por tensión pueden acostumbrarte a una —y solo una— manera de llegar al clímax. Cuando intentes alejarte de los orgasmos por tensión, entiende que tu cuerpo necesitará tiempo para relajarse lo suficiente como para llegar al orgasmo de una forma nueva.
Puede que no llegues al clímax la primera, la quinta o incluso la decimoquinta vez que pruebes estas técnicas nuevas. Es normal. Aunque la meta final es poder culminar con distintos métodos de estimulación, el objetivo de cada sesión es que te sientas más cómoda usando diferentes enfoques.
Así que respira, relájate y disfruta del tiempo explorando tu cuerpo.
Empieza poco a poco
Para tener más probabilidades de éxito, conviene empezar con cambios pequeños. Introduce ajustes modestos en tu “configuración” actual y, con el tiempo, notarás cambios grandes.
Trabaja solo en un aspecto, por ejemplo, separar más las piernas o centrarte en la respiración.
Por ejemplo, si normalmente mantienes las piernas paralelas y tensas, sepáralas unos centímetros. O quizá masajeas el clítoris con mucha energía hasta llegar al clímax. ¿Por qué no cambiar la velocidad y el ritmo de la estimulación?
Al hacer pequeños cambios en la forma en que lo haces, pronto verás que puedes culminar en configuraciones algo distintas. Esto será necesario cuando empieces a explorar cada vez más posiciones diferentes.
Encuentra nuevas posiciones que te gusten
Cuando te sientas más cómoda y con menos tensión, podrás explorar nuevas posiciones.
Ten en cuenta que, al principio, puede que no llegues al clímax cuando empieces a probarlas. Pero el clímax no es la única manera de sentir placer. Aquí tienes algunas posiciones que pueden interesarte.
Posición 1: De lado
Túmbate de lado, con la pierna de abajo estirada y la de arriba flexionada por la rodilla. Usa la mano de arriba para bajar y estimular el clítoris.
Cuando te sientas más cómoda, puedes añadir un vibrador o un dildo. Puedes manejarlo con la mano de arriba, o colocarlo en la vagina o en la entrada y mantenerlo en su sitio con las caderas. Luego, usa la mano de arriba para estimular el clítoris como de costumbre.
Posición 2: Boca abajo
Túmbate boca abajo colocando la mano dominante debajo de ti, sobre el monte de Venus. Puedes mantener las piernas estiradas o dejar una estirada y la otra flexionada por la rodilla. Esto te facilitará el acceso al clítoris.
Usa los dedos para estimular el clítoris. Si tienes problemas por la presión sobre la mano, eleva ligeramente las caderas. Puedes apoyarte en las caderas y las rodillas.
Otra opción es colocar un vibrador en el clítoris. Frota el clítoris concentrándote en la respiración y en relajar las piernas.
Posición 3: En una silla
Si te cuesta relajar las piernas en las posiciones tumbada descritas arriba, es hora de probar una postura totalmente diferente. Sentarte en una silla te obliga a usar otros músculos para sostenerte, así que las piernas, de forma natural, se tensan menos.
Siéntate en una silla cómoda. Puede ser con reposabrazos o sin ellos.
Si te sientas en una silla con reposabrazos, inclina el cuerpo hacia el lado no dominante y usa el reposabrazos para apoyarte. Después usa la mano dominante para estimular el clítoris y explorar la vulva.
Si te sientas en una silla sin reposabrazos, baja el torso a una posición relajada. Usa la mano dominante para estimular el clítoris y explorar la vulva. Puedes apoyarte en el asiento con la mano no dominante o usar el core para mantenerte estable.
Posición 4: A cuatro patas
Para quien tiende a tensar las piernas constantemente, esta posición puede ser bastante difícil. Aun así, la recomiendo mucho si te cuesta de verdad soltar la tensión en las piernas, porque exige activar músculos más complejos.
En la cama u otra superficie cómoda, ponte a cuatro patas. Toca el clítoris con la mano dominante mientras la mano no dominante y las piernas te sostienen.
Mientras estimulas el clítoris, prueba a modificar la postura moviendo la parte superior del cuerpo. Por ejemplo, mantén las rodillas en contacto con la superficie y baja el torso para apoyarte en los hombros, en lugar de la mano. También puedes usar algún apoyo, como una almohada, para sostener el torso en distintos ángulos.
Prueba juguetes sexuales
Cuando al principio te centras en la relajación en lugar de la tensión, probablemente notes que tardas mucho más en llegar al clímax. Una forma de superar ese obstáculo y dar descanso a manos/dedos es incorporar juguetes sexuales.
Los vibradores y los estimuladores de clítoris son una excelente manera de aprender a correrte sin una tensión excesiva en las piernas. Esto se debe a que solo tendrás que centrarte en dos cosas: la respiración y relajar las piernas, sin necesidad de estimular el clítoris.
Los juguetes sexuales también son una gran opción para la penetración. Si nunca antes has tenido penetración durante el clímax, un dildo puede ayudarte a entender por qué la tensión en las piernas simplemente no funciona.
¿Qué hacer si no puedes llegar al orgasmo?
Entonces, ¿qué pasa si has probado todos los métodos anteriores y aun así no puedes llegar al orgasmo sin tensión?
- En primer lugar, ten paciencia. Como ocurre con muchas mujeres que tienen orgasmos por tensión con regularidad, probablemente llevan experimentándolo desde la pubertad. Son muchos años de condicionamiento que hay que deshacer. Hasta ahora, tu cuerpo podía llegar al orgasmo solo mediante tensión, así que necesitará tiempo y paciencia para “reaprender”.
- En segundo lugar, valora trabajar con un profesional. ¡Te sorprenderá saber cuántas opciones hay! Para empezar, puedes hablar de tus dificultades con tu médica/o de cabecera o con tu ginecóloga/o. Pueden derivarte a un/a fisioterapeuta de suelo pélvico. También puedes probar con un/a sexólogo/a clínico/a certificado/a, que te ayude con los componentes mentales y emocionales que quizá tengas que abordar.
Conclusión
No hay que tenerle miedo a los orgasmos por tensión. De hecho, pueden ser un complemento agradable en tu rutina de autocuidado. Sin embargo, conviene usar la tensión para llegar al clímax con moderación, para no crear problemas en la vida sexual.
Si te cuesta llegar al clímax sin tensión, las técnicas y posiciones anteriores deberían ayudarte. Solo recuerda disfrutar del camino y tener paciencia contigo durante el proceso de exploración sexual.
