05 enero 13:14 / Julia Gayvoronskaya Просмотров: 1721

20 ideas de castigos BDSM para entrenar a tu sumiso


Nalgadas con paleta como castigo BDSM¿Tu sub se porta mal y es desobediente? ¿Quizá no respeta las reglas que acordasteis y no te da el respeto que mereces? Ha llegado el momento de ponerte firme y aplicar un castigo para recordarle quién manda aquí.

Abajo hemos reunido una lista enorme de ideas de castigos BDSM para un entrenamiento de conducta eficaz. También compartimos varios consejos para que sepas cómo disciplinar correctamente a tu sumiso/a.

Empecemos.

¿Cómo usar el castigo en BDSM?

Correa y nalgadas en dinámica D/s

Antes de nada, antes de empezar, aclaremos algo importante: el castigo en BDSM no es lo mismo que la violencia forzada. En el castigo BDSM, el/la sub acepta el castigo. Le da a su pareja autoridad previa para imponer castigos cuando sea necesario, y disfruta de esa dinámica. Huelga decir que, si no tienes el consentimiento de tu pareja, nunca debes recurrir al castigo.

El castigo es un concepto importante en las relaciones BDSM. Las relaciones D/s se construyen sobre reglas y conductas acordadas de antemano. El Dom o la Domme establece las normas y le dice al/la sumiso/a cómo debe comportarse, y el/la sumiso/a las cumple.

El objetivo del castigo es disuadir las infracciones de las reglas.

Puedes usar castigos para disciplinar a tu sumiso/a cuando comete un error, para darle una lección y “entrenarlo/a” para que sea un/a mejor sumiso/a mediante refuerzo negativo. Los castigos pueden ser psicológicos, físicos o ambos, y siempre deben ser proporcionales a la falta.

Tus castigos pueden ser lo que tú quieras. El único límite es tu imaginación. La única regla es que deben ser seguros, sensatos y consensuados.

Y recuerda: el objetivo es castigar a tu sumiso/a por algo que no te gustó, no obtener placer. No cometas el error de confundir castigos con sadomasoquismo. El sadomasoquismo implica causar dolor al/la sumiso/a para su disfrute, mientras que los castigos son deliberadamente desagradables.

Puede sonar un poco duro, pero es un mal necesario. Sin castigos BDSM, es difícil sostener de forma creíble esa dinámica de poder crucial que hace que las relaciones D/s sean tan excitantes.

Establecer tus expectativas

No puedes castigar a tu sumiso/a por no cumplir tus expectativas si no sabe cuáles son. Por eso necesitas asegurarte de que tu sumiso/a sepa exactamente cuáles son las reglas y cómo quieres que se comporte.

La mejor manera de hacerlo es redactar un contrato BDSM. Un contrato BDSM es un documento no jurídico que detalla las expectativas tanto del/de la Dominante como del/de la sumiso/a.

Incluye cosas como vuestros roles dentro y fuera del dormitorio, qué se espera de cada uno, qué actos sexuales están permitidos y cuáles no, cuáles son los límites estrictos y otros aspectos relacionados con la escena. También puede especificar castigos por faltas/incumplimientos de las condiciones que hayáis acordado.

El contrato en sí es puramente simbólico; no es un documento legal vinculante que tenga validez en un tribunal. Más bien, su objetivo es daros a ti y a tu pareja la oportunidad de negociar y definir sin ambigüedades la naturaleza de vuestra relación, para que ambos estéis en la misma sintonía y satisfechos con el acuerdo.

Tu sub debe leer el contrato con atención y expresar cualquier preocupación que tenga antes de entrar en una relación D/s.

Por supuesto, no tienes por qué hacer un contrato BDSM si no quieres; tus castigos pueden ser más informales o espontáneos. Lo importante es asegurarte de antemano de que tu sumiso/a está de acuerdo.

También deberías superar las expectativas y explicarle qué hizo mal cuando lo/la disciplinas. Eso fortalecerá la confianza y le ayudará a entender por qué el castigo es razonable y justo, para que no repita el mismo error.

Consejos para castigar correctamente

Antes de ver algunas ideas de sexo con castigo, aquí tienes varios consejos para castigar bien a tu sumiso/a.

Manténlo en SSC

Como en cualquier kink, es importante seguir el marco SSC: Seguro, Sensato y Consensuado. Hay una diferencia entre castigo y abuso, y no debes cruzar esa línea bajo ninguna circunstancia. No hagas nada potencialmente peligroso, perjudicial para la salud o cruel, y no hagas absolutamente nada sin el consentimiento previo de tu sumiso/a.

Por ejemplo, cosas como negar comida o agua no son aceptables, igual que cualquier práctica antihigiénica o que suponga un riesgo real para la salud física o el bienestar.

Usa siempre una palabra de seguridad

Antes de participar en cualquier escena o actividad BDSM, incluidos los castigos, debéis establecer una palabra de seguridad. Debe ser algo que difícilmente aparezca de forma natural en pleno momento, como “mango” o “elefante”.

Si cualquiera de los dos dice la palabra de seguridad, es la señal para parar de inmediato y comprobar a tu pareja para asegurarte de que está bien.

No lo hagas con enfado

Nunca castigues si estás realmente enfadado/a. La disciplina es entrenamiento de conducta; no es una oportunidad para desahogarte o vengarte. Si castigas a tu sumiso/a estando enfadado/a, es más fácil pasarte sin querer y sobrepasar sus límites, y eso no está bien.

Haz que el castigo encaje con la falta

Como ya mencioné, los castigos en BDSM siempre deben ser proporcionales. Así que una infracción menor debería conllevar un castigo leve, como unas nalgadas suaves o un “tiempo fuera”. Los castigos “más duros” deberían reservarse para faltas más graves.

Entiende los límites de tu sumiso/a

Cada persona tiene límites distintos, y es importante que conozcas los suyos. Por ejemplo, si tiene baja tolerancia al dolor, quizá te convenga que el juego de impacto sea más ligero. O si le da miedo una herramienta concreta, como los mordazas, también deberían excluirse. Nunca debes hacer nada que cause un malestar serio o que no sea adecuado para tu sumiso/a.

Antes de empezar, asegúrate de conocer los límites estrictos de tu sumiso/a y no los cruces nunca.

Los sumisos confían en que sus Doms cuiden de ellos y los guíen. Si sobrepasas sus límites, romperás su confianza y harás daño a alguien de quien se espera que cuides.

Personalmente, también aconsejaría evitar prácticas BDSM que impliquen retirar la atención de tu sumiso/a, como ignorarlo/a, porque pueden causar dolor emocional real.

Conoce lo que le gusta y lo que no

Lo que para un/a sumiso/a es castigo, para otro/a puede ser recompensa. Y recuerda: el castigo no es sadomasoquismo; no debería ser divertido. Por eso es importante saber qué le gusta a tu sumiso/a y qué no, y evitar usar como castigo cualquier cosa que también sea un acto erótico para él/ella.

Por ejemplo, si las nalgadas le excitan, difícilmente serán un castigo. Solo lo/la recompensarán y reforzarán la conducta que intentas disuadir. Una mejor alternativa podría ser hacerle escribir líneas o realizar otra tarea menos agradable.

Involucra a tu sumiso/a en la decisión

Cuando busques un castigo adecuado para tu sumiso/a, es buena idea involucrarlo/a en la decisión. Cuando tu sub se porta mal, pregúntale qué cree que deberías hacerle. O, mejor todavía, haz que te pida que lo/la castigues.

No te olvides del refuerzo positivo

Contrario a la creencia popular, el entrenamiento de disciplina y conducta en BDSM no va solo de castigos, sino también de refuerzo positivo. Tan importante como castigar lo malo es recompensar lo bueno. Cuando tu sumiso/a haga algo que te gusta, házselo saber premiándolo/a.

20 ideas sexys

Bien, ahora pasemos a la lista de castigos BDSM que sin duda harán que tu sumiso/a obedezca. Aquí tienes algunas de nuestras ideas favoritas de castigo BDSM que puedes probar.

Nalgadas

Posición de nalgadas arrodillado/a

Las nalgadas son el castigo más clásico, pero eso no significa que no siga siendo de los mejores. Si descubres que tu sumiso/a ha roto las reglas demasiadas veces, lo mejor es darle unas nalgadas rápidas para “ponerlo/a en su sitio”.

Puedes usar la mano, un látigo, una paleta, una vara o cualquier otra herramienta de juego de impacto. Para darle más emoción, pídele a tu sumiso/a que cuente cuántas nalgadas le das. Si pierde la cuenta, ¡vuelves a empezar!

Bondage

Bondage como disciplina BDSM

El bondage es otra forma excelente de dejar claro el mensaje: las reglas se cumplen. Puedes atarlo/a, sujetarlo/a a la cama o esposarlo/a a algo de la casa. ¡También puedes encerrarlo/a en una jaula si tienes una!

Si tu sub se ha portado especialmente mal, puedes endurecer el castigo atándolo/a en una postura incómoda, por ejemplo, de rodillas, o manteniendo algún objeto contra la pared con la nariz o con las manos.

Esclavitud mental

Si no quieres restringir físicamente a tu sumiso/a, puedes probar con el “atado mental”. Dile exactamente qué tiene que hacer y que se quede en esa posición hasta que le digas que pare. Si quieres, puedes hacer que se arrodille a tus pies o frente a la pared.

También puedes endurecer el castigo haciéndole arrodillarse sobre algo incómodo. Si tu sumiso/a no consigue mantener la postura sin moverse, puedes aplicar una estrategia más estricta.

Restricción

La restricción, o disciplina restrictiva, es un castigo leve que se integra fácilmente en la vida diaria. Si a tu sumiso/a le cuesta seguir tus reglas o cumplir tus expectativas, puedes limitar sus actividades fuera del dormitorio.

Puedes prohibirle ver porno o masturbarse si quieres que sea sexual, o puedes prohibirle cosas que le gustan, como ver la televisión, comer su comida favorita o dormir en la misma habitación que tú.

Negación del orgasmo

Jaula de castidad para control del orgasmo

La negación del orgasmo es una de las formas más intensas de mostrar quién manda. ¿Qué puede ser más severo que impedir que tu sub disfrute del placer explosivo de un orgasmo potente? La negación del orgasmo te permite controlar cómo y cuándo tiene orgasmos, y solo podrá tenerlos si ha seguido todas las reglas y se ha portado bien.

A algunos Doms les gusta mantener a sus sumisos “encerrados” cuando se han portado mal, sujetando sus genitales con un cinturón de castidad o una jaula. Puedes comprar jaulas online a un precio razonable. Realmente suben la apuesta cuando se trata de control del orgasmo y castigo.

Castigos estilo escuela

Si quieres humillar a tu sumiso/a por romper las reglas, puedes plantearte tratarlo/a como si estuviera de vuelta en el colegio. Puedes castigarlo/a haciéndole escribir líneas sobre lo que hizo mal o cómo puede mejorar, o hacer que copie una y otra vez todas tus reglas y expectativas.

Si te gusta la idea de jugar a ser profesor/a, no olvides acompañar los castigos con una reprimenda firme o una “lección” antes de liberar a tu sumiso/a.

Restricciones del habla

Mordaza como restricción del habla

Si en vuestra relación ya hay reglas firmes sobre cómo y cuándo tu sumiso/a puede dirigirse a ti, puedes aumentar las restricciones de lo que puede decir como castigo.

Por ejemplo, si a tu sumiso/a solo se le permite dirigirse a ti usando un título honorífico, puedes cambiar a la regla de “hablar solo cuando se le hable”. Si eso ya lo tenéis establecido, una prohibición total de contacto verbal con tu sub también puede ser un buen castigo.

Figging

Si quieres experimentar de verdad con castigos, quizá el figging sea una técnica BDSM tradicional para ti. El figging consiste en tallar raíz de jengibre y usarla en un plug anal e introducirlo en el/la sumiso/a. Ya sé lo que piensas: “¿Pero no le gustará?”. Tal vez, pero aún no has oído la mejor parte.

Los aceites del jengibre reaccionan con la piel dentro del ano y provocan una sensación de ardor intensa. Aunque es totalmente natural y, en general, inofensivo, tu sumiso/a seguramente se sentirá muy incómodo/a.

Como con cualquier penetración anal, puede que necesites un buen lubricante anal para facilitar la entrada.

Cosquillas

Pluma para cosquillas en juego BDSM

Las cosquillas pueden no parecer un castigo, pero aquí no hablamos de un masaje relajante antes de dormir. Hablamos de “tortura con cosquillas”. Si se hace bien, puede enfurecer e incomodar a tu sumiso/a y hacerle sentir que está siendo castigado/a de verdad.

Para obtener el máximo resultado, asegúrate de que tu sumiso/a esté atado/a o no pueda moverse; así no tendrá forma de escapar de las sensaciones abrumadoras. Usar una pluma también puede aumentar la intensidad.

Rimming

Rimming como práctica y castigo BDSM

El rimming es a la vez un castigo para tu sumiso/a y un placer para ti (si te gusta). Si no conoces el término, el rimming es, básicamente, lamer el ano. Mucha gente lo hace solo por placer sexual, ya que las terminaciones nerviosas del ano son muy sensibles y se sienten muy bien con la estimulación.

Sin embargo, también puede servir como un gran castigo. De hecho, el rimming se inventó originalmente como método de tortura en la Edad Media.

¿Por qué? Porque el ano tiene todo tipo de connotaciones negativas (por ser el lugar por donde defecamos y demás). Así que lamerlo se considera sucio y humillante: un castigo apropiado para un sub desobediente. Para hacerlo aún más intenso, puedes intentar fijar la cabeza del/de la sumiso/a y acercar su boca a tu trasero.

Advertencia: el rimming puede ser antihigiénico y conlleva ciertos riesgos. Antes de probarlo, asegúrate de entender los riesgos y consideraciones, y sigue reglas de higiene adecuadas para reducir la propagación de bacterias. La limpieza de la zona es clave. También puedes usar un preservativo dental.

Fornifilia

La fornifilia es una palabra elegante para describir cuando alguien hace de “mueble”. Es un tipo particular de servidumbre, increíblemente humillante y limitante; por lo tanto, se convierte en un castigo duro tanto físico como psicológico.

Por ejemplo, puedes poner a tu sumiso/a de rodillas y usarlo/a como reposapiés, o hacer que se tumbe para servir de mesa mientras cenas. Si quieres subir la intensidad, que lo haga desnudo/a.

Falaka (azotes en las plantas de los pies)

Estimulación o castigo en los pies (plantas)

Dato curioso: en las plantas de los pies hay más terminaciones nerviosas sensibles por centímetro cuadrado que en cualquier otra parte del cuerpo. Por esa enorme densidad de nervios, son extremadamente sensibles al tacto, y un golpe fuerte en las plantas envía una explosión de dolor/placer directamente al cerebro.

Ya te imaginas por dónde voy, ¿verdad? La falaka consiste en golpear con una vara las plantas desnudas de los pies de tu sumiso/a. Es un castigo popular desde hace más de 3000 años. Si tienes fetiche de pies, te encantará.

Estimulación eléctrica

La estimulación eléctrica (o electroestímulo) es un tipo particular de castigo que utiliza impulsos eléctricos para una estimulación nerviosa segura, pero efectiva. Es muy intensa y se usa mucho en la comunidad BDSM tanto en el sadomasoquismo como en la disciplina.

Como es tan popular, el mercado de juguetes de electroestimulación parece infinito. Hay todo un mundo de juguetes BDSM para elegir: desde pinzas eléctricas para pezones hasta anillos para el pene.

Castigo con pañal

El castigo con pañal es un tipo de humillación que a menudo usan parejas BDSM que disfrutan del age play. Implica que la parte sumisa se comporte como un/a bebé y lleve pañal, y a veces también un chupete, para mostrar lo indefenso/a que está y crear una brecha de poder importante entre él/ella y la parte dominante.

Puede parecer un poco extraño, pero es importante señalar que el atractivo de este tipo de rol, para quienes lo disfrutan, se relaciona con la gran diferencia de poder que crea. No debe confundirse con la pedofilia; no refleja atracción hacia menores.

Trato de mascota

Collar y juego de mascota en BDSM

Un castigo similar consiste en que tu pareja adopte el rol de mascota. Al igual que con el castigo con pañal, el objetivo del trato de mascota es humillar al/la sumiso/a obligándolo/a a hacer algo humillante y, además, crear una brecha de poder entre vosotros. Puedes hacer que coma de un cuenco para perro en lugar de un plato, o que gatee a cuatro patas.

Humillación pública

Otra forma de castigar a tu sumiso/a es la humillación pública. Incluye cualquier medida disciplinaria que se realice ante un público. Por ejemplo, puede ser algo tan simple como una disculpa pública, o algo aún más incómodo. Cuando otras personas se enteran de su castigo, se vuelve todavía más humillante.

Tareas inútiles

A todo el mundo le disgusta hacer tareas domésticas, ¿no? Averigua qué tareas concretas odia más tu sumiso/a y haz que las haga como castigo. Incluso podrías pensar en restringirle parte del cuerpo (por ejemplo, poniéndole esposas).

Las tareas totalmente absurdas resultan aún más eficaces. Por ejemplo, puedes tirar un saco de arroz y pedirle que lo recoja con palillos, grano por grano, o pedirle que vuelva a doblar toallas que ya estaban dobladas.

Castigo con cubito de hielo

Los cubitos de hielo se usan a menudo como herramienta de juego de temperatura en el sadomasoquismo, pero también sirven como un gran castigo. Puedes aplicar hielo en zonas sensibles como los muslos, el cuello, los pezones o los pies para disciplinarlo/a. Solo asegúrate de entender los riesgos, mantenerlo seguro y usar hielo únicamente si tu sumiso/a lo aceptó antes de empezar la escena.

Advertencia: el uso de hielo puede ser peligroso, ya que puede causar quemaduras y lesiones en la piel. No presiones el hielo contra zonas con piel gruesa, como los genitales, y no lo mantengas en un mismo sitio demasiado tiempo. Solo deberías pasarlo por la piel durante intervalos cortos. Además, nunca uses hielo seco, ya que puede ser muy peligroso.

Venda en los ojos

Venda en los ojos para disciplina BDSM

Otra idea es la venda en los ojos. Como te imaginas, no poder ver puede desorientar mucho. Considera que tu sumiso/a lleve una venda durante un periodo determinado o durante el sexo como castigo. Si se ha portado muy mal, incluso podrías obligarlo/a a llevarla durante 24 horas completas. De nuevo, asegúrate de hacerlo solo si ya lo aceptó previamente.

¿Qué hacer después del sexo de castigo BDSM?

Aftercare tras una escena BDSM

El sexo con castigo BDSM está diseñado para corregir el mal comportamiento de tu sumiso/a y ayudarle a ser mejor; y una vez que el castigo termina, termina. Después de aplicar la disciplina, necesitáis tiempo para reconstruir la confianza y la conexión participando en un aftercare (cuidado posterior).

Eso significa atender tanto sus necesidades físicas como emocionales. Si tu castigo tuvo un componente físico, como nalgadas o golpes con vara, el aftercare puede incluir aplicar una pomada calmante para reducir el dolor.

Si el castigo fue verbal, el aftercare puede significar reafirmar que lo/la quieres y tener un gesto agradable, como abrazarlo/a o preparar una taza de té.

Conclusión

Bien, con esto ya tienes un montón de ideas para continuar. Doms, ¿cuál es vuestra forma favorita de disciplinar a vuestros subs? Y sumisos/as, ¿cómo preferís ser disciplinados/as? ¡Cuéntanos lo que piensas en los comentarios!

¡Diviértete y juega con seguridad!

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