El sexo anal… durante muchos años fue un tema tabú, incluso cuando se hablaba de ello en privado con la pareja. Sin embargo, en las últimas décadas la popularidad del sexo anal ha aumentado. Y no solo entre la gente más “kinky”, sino también entre parejas más vanilla.
En este artículo se presenta un plan para principiantes y, si quieres, una guía de sexo anal. Aprenderás todo sobre el sexo anal, consejos y trucos para novatos, así como métodos para personas con más experiencia. También compartiré algunas posiciones excelentes de sexo anal que vale la pena probar.
Lo que necesitas saber sobre el sexo anal
Veamos con atención todos los aspectos de este tema: los buenos, los malos y los horribles. Existe la idea de que, como las mujeres no tienen próstata, no disfrutan del mismo placer con la penetración anal que los hombres. Sin embargo, para muchas mujeres el sexo anal es una experiencia sexual placentera.
Una de las razones es el punto A, una zona sensible situada en lo profundo de la vagina. La penetración anal estimula indirectamente el punto A, lo que puede llevar a un orgasmo anal intenso.
El sexo anal conlleva algunos riesgos médicos, de los que hablaré con más detalle a continuación.
Sin embargo, quizá lo “peor” sea la incomodidad y el dolor que pueden ir asociados al entrenamiento anal. Incluso entrenando de la forma más segura, probablemente sentirás cierta molestia. Lo único que realmente puedes hacer aquí es ir despacio, retroceder cuando sea necesario y tener paciencia.
Lo más desagradable de todo son las heces. En el sexo anal siempre existe la posibilidad de que aparezcan. Hay cosas que puedes hacer para reducir la probabilidad de que ocurra durante el sexo, como hacerte un enema unas horas antes. Sin embargo, es imposible eliminar esa posibilidad por completo.
Recomendaciones de seguridad
El sexo anal puede ser divertido y placentero. No obstante, implica ciertos riesgos. Pero si tomas las medidas de seguridad adecuadas, puedes minimizarlos.
Al igual que el sexo vaginal sin protección, el sexo anal sin protección puede provocar la transmisión de infecciones de transmisión sexual (ITS). Esto es especialmente cierto en el caso de infecciones transmitidas por la sangre, como la hepatitis C y el VIH.
La mucosa anal es mucho más fina y delicada que la mucosa vaginal. Además, no tiene lubricación natural. Esto significa que pueden aparecer desgarros con facilidad, incluso pequeños, lo que puede aumentar la probabilidad de transmisión de infecciones transmitidas por la sangre. La buena noticia es que puedes eliminar casi por completo estos riesgos usando preservativo cada vez que practiques sexo anal.
El sexo anal también puede aumentar la frecuencia de las infecciones urinarias (ITU) tanto en hombres como en mujeres. En parejas masculinas, el sexo anal sin preservativo puede hacer que bacterias entren en la uretra. En parejas femeninas, puede producirse una infección bacteriana si el pene o un juguete sexual se introduce en el ano y luego en la vagina o cerca de ella.
Así que, una vez más, recomiendo usar preservativos y aplicar el sentido común.
10 consejos y trucos para tu primera vez con sexo anal
Si te estás preparando para tu primera experiencia de sexo anal, es normal que estés nervioso/a. Los consejos de abajo te ayudarán a reducir la ansiedad y a prepararte para que sea una experiencia agradable.
Relájate
La relajación es importante para el sexo anal. Al fin y al cabo, tensar el ano solo hará que la penetración anal sea más dolorosa. Y no quieres que tus primeros recuerdos del anal sean dolorosos, porque podrían ser los últimos.
El entrenamiento anal te ayudará a relajarte físicamente. Además, también puedes centrarte en ejercicios de respiración y en técnicas de relajación de todo el cuerpo (es decir, tensar y luego relajar todos los músculos del cuerpo).
Comunícate
La intimidad y el sexo de cualquier tipo requieren una comunicación clara y directa. Esto puede ser aún más importante en el sexo anal si el objetivo es disfrutar. Comparte tus inquietudes y miedos con tu pareja y, si tu pareja también los tiene, pídele que haga lo mismo. También deberíais hablar abiertamente sobre expectativas para poder establecer límites.

Lo más importante aquí es que no haya sorpresas.
Empieza con el entrenamiento anal
El entrenamiento anal es la práctica de entrenar el ano y los músculos anales para relajarse durante la penetración anal. Esto es necesario porque, biológicamente, el ano no está “diseñado” para la penetración, así que hace falta un poco de entrenamiento para prepararlo.
El entrenamiento anal tiene dos ventajas principales:
- Evitar lesiones en el ano y en los tejidos circundantes.
- Aumentar el placer durante la penetración anal y el sexo anal.
Entonces, ¿cómo empezar con el entrenamiento anal?
- Primero, encuentra un lubricante que te guste. Veremos los lubricantes con más detalle en la siguiente sección.
- Segundo, crea un plan de acción: entrenamiento anal a solas, con tu pareja o una combinación de ambos.
- Tercero, respeta las normas de higiene: limpia el ano, córtate las uñas y lávate las manos después de cada sesión.
Tanto si entrenas a solas como con pareja, recomiendo un enfoque de cuatro etapas que incluya estimulación anal con los dedos:
Paso 1. Introduce en el ano la punta de un dedo con lubricante. Presiona hacia abajo y mantén cinco segundos. Luego presiona hacia arriba y mantén cinco segundos. Repite cuatro o cinco veces.
Paso 2. Introduce la punta del dedo lubricado hasta la primera articulación. Notarás cómo se contrae un músculo alrededor del dedo: es el esfínter externo. Mientras sigues introduciendo el dedo, presiona hacia abajo como si fueras al baño. Notarás que el esfínter externo se relaja. Con el tiempo podrás relajar el esfínter externo de forma natural. Aun así, ayuda reconocer la sensación para poder practicar. También notarás una contracción continua alrededor del dedo: es el esfínter interno. Esto es normal, ya que el esfínter interno no se puede controlar de forma voluntaria. Sin embargo, con el entrenamiento, deberías aprender a relajarte.
Paso 3. Ahora introduce lentamente la mayor parte del dedo en el canal anal. Como se mencionó antes, no puedes obligar al esfínter interno a relajarse. Pero hay una técnica especial de respiración que puede ayudar. Inhala profundamente por la boca durante dos segundos, metiendo tanto aire como puedas. Luego exhala lentamente por la nariz mientras cuentas hasta cinco segundos. Repite esto entre cinco y diez veces.
Paso 4. El objetivo principal del entrenamiento anal es llegar al punto en el que puedas aceptar el grosor de un pene erecto de tamaño medio. Puedes simularlo introduciendo dos dedos a la vez en el ano. Repite los pasos uno, dos y tres, pero esta vez con el índice y el corazón juntos. Cuando llegues a la tercera etapa y puedas introducir ambos dedos dentro del canal anal, puedes doblar ligeramente las yemas y mover los dedos hacia delante y hacia atrás para ayudar a que el esfínter interno se relaje y se estire. Si necesitas prepararte para un pene más grande o quieres entrenarte para recibir un juguete más grande, puedes repetir lo anterior con tres o incluso cuatro dedos.
Si en algún momento sientes dolor o molestia, detén el ejercicio y retómalo más tarde. A algunas personas les puede llevar más tiempo que a otras acostumbrar el ano a estirarse. Escucha tu cuerpo.
Incluye los preliminares
El ano no se lubrica de forma natural, por lo que ningún preliminar o excitación “preparará” físicamente el ano para el sexo. Sin embargo, la excitación sí puede ayudarte a relajar el cuerpo (y, como consecuencia, el ano) y hacer que la penetración anal sea más agradable.
¿Qué recomiendo para los preliminares? Las preferencias varían, así que dedica tiempo a explorar opciones diferentes con tu pareja.
- Hablad sucio entre vosotros
- Enviad mensajes subidos de tono
- Poneos lencería
- Tened una sesión intensa de besos
- Mirad contenido para adultos
- Leed literatura erótica juntos
- Jugad a juegos sexuales
- Representad distintos escenarios
A medida que tú y tu pareja os excitáis más, podéis empezar con el contacto físico. Por ejemplo:
- Recorre con los dedos las curvas de tu pareja.
- Muerde suavemente el lóbulo de la oreja
- Pídele a tu pareja que te chupe el pezón o que te estimule el clítoris.
- Provoca a tu pareja tocándole la parte baja del abdomen y la zona alta de los muslos, pero evitando los genitales.
Cuando estéis totalmente excitados y queráis más, es hora de pasar al juego anal. Para empezar no tiene por qué ser penetración anal completa. Simplemente intenta incluir el juego anal con más frecuencia en vuestra intimidad para acostumbrarte a las sensaciones.
Usa un lubricante de calidad
El lubricante es necesario en la mayoría de actividades sexuales, pero especialmente en el sexo anal. Ahora bien, no todos los lubricantes son iguales. Hay distintos tipos de lubricantes, cada uno con sus pros y contras.
Los principales tipos de lubricantes son:
- Lubricante a base de agua
- Lubricante a base de silicona
- Lubricante a base de aceite
- Lubricantes desensibilizantes
Aquí tienes una descripción breve de cada uno:
- Lubricantes a base de agua. El lubricante a base de agua suele considerarse el más versátil. Puede usarse en cualquier orificio y además es compatible con juguetes sexuales (de cualquier material) y con preservativos. Los lubricantes a base de agua también se limpian fácilmente y no manchan. El mayor inconveniente es que no duran tanto como otros tipos. Esto significa que hay que reaplicar con frecuencia, sobre todo en el sexo anal.
- Lubricantes a base de silicona. Si necesitas un lubricante más duradero, el de silicona es una buena opción. Además, suelen ser hipoalergénicos, por lo que van genial para pieles sensibles. Y, al igual que los de base de agua, se pueden usar de forma segura con cualquier tipo de preservativo. El único inconveniente es que NO son compatibles con juguetes sexuales de silicona.
- Lubricantes a base de aceite. Para la máxima duración, lo mejor suele ser un lubricante a base de aceite. Sin embargo, aunque ganes en durabilidad, NO son compatibles con preservativos de látex. Los lubricantes a base de aceite también manchan. Además, pueden obstruir los poros, lo que puede causar irritación o vello enquistado.
- Lubricantes desensibilizantes. Los lubricantes desensibilizantes son lubricantes a base de agua, pero creo que merecen una mención aparte. Contienen ingredientes especiales que adormecen temporalmente la zona. También reducen la fricción.
Los lubricantes desensibilizantes NO deben usarse por principiantes. El dolor es la forma que tiene tu cuerpo de avisarte cuando estás yendo más allá de tus límites, y para una persona novata es importante reconocerlo para evitar lesiones serias.
No tengas prisa
Da igual si eres principiante o tienes experiencia: siempre es buena idea ir despacio al principio. Esto, por supuesto, es especialmente importante para los novatos, porque los músculos anales necesitan tiempo para acostumbrarse. ¿Cómo se ve eso en la práctica?
Para empezar, asegúrate de que tú y tu pareja estáis cómodos y excitados. Eso también significa no sobrepasar vuestros límites. Puedes estar preparado/a mental y físicamente. Así que escucha tu cuerpo y avanza solo hasta donde te lo permita.
En una sola sesión, esto puede significar usar solo uno o dos dedos para penetrar el ano. O quizá solo la punta de un dildo o del pene. Solo recuerda mantener la comunicación con tu pareja y parar cuando necesites un descanso.
No te olvides de la otra estimulación
Cuando eres principiante, es fácil centrarse únicamente en la penetración anal. Pero no olvides otras formas de estimulación que puedes hacer al mismo tiempo que recibes penetración anal. Puede que pienses que eso te quitará placer de la penetración anal. Sin embargo, estimular los pezones, el clítoris o la vagina puede intensificar la experiencia.
Si estás a solas, quizá tengas que ser creativo/a con tu enfoque. Los juguetes sexuales pueden ayudar, y algunos incluso permiten penetración simultánea vaginal y anal. También puedes usar un dildo anal o un vibrador y estimularte con las manos en otra zona.
Con una pareja, tienes aún más opciones. Si tu pareja te penetra el ano, puede estirar la mano y jugar con tus pezones o tu clítoris. Tú también puedes estimularte los pezones o el clítoris, o incluso penetrarte la vagina con los dedos o con un dildo.
Conoce tus límites
Cuando experimentas con el entrenamiento anal y, en última instancia, con el sexo anal, es importante conocer tus límites. No vas a poder aceptar de la noche a la mañana todo el grosor y la longitud de tu pareja. Eso no es un fracaso. El entrenamiento anal puede llevar semanas o incluso meses. Así que permítete disfrutar del proceso mientras exploras la penetración anal de forma segura.
Y aunque es importante conocer tus límites, también deberías reevaluarlos de vez en cuando. Al principio, la idea de “recibir” el pene de tu pareja puede parecer intimidante. Pero con el tiempo llegarás a ello. Del mismo modo, en el futuro quizá puedas aceptar más de lo que jamás imaginaste. Así que, si quieres más, no dudes en probar mayor longitud y profundidad cuando te sientas más cómodo/a.
Nivel avanzado: técnicas de sexo anal
Cuando ya te sientas cómodo/a con la penetración anal, puedes considerar técnicas más avanzadas como las siguientes.
Juguetes
Los juguetes son una forma excelente para que los principiantes se acostumbren a la penetración anal, porque pueden controlar el grosor, la profundidad y la velocidad. Sin embargo, también hay juguetes para sexo anal pensados para quienes tienen más experiencia.
- Tapones anales. Tanto para principiantes como para avanzados, los tapones anales pueden ser una manera divertida de darle vida al dormitorio. También pueden ayudarte a prepararte para lo que venga más tarde si los colocas unas horas antes.
- Dildos. Los dildos anales son un tipo especial de dildo con una base ensanchada. Es importante usar dildos anales solo en el ano, ya que los dildos sin base ensanchada pueden quedarse atrapados en la cavidad anal e incluso introducirse en el colon. Lo mejor de los dildos es su variedad. Puedes encontrar dildos anales de prácticamente cualquier combinación de grosor y longitud, desde un tamaño masculino “típico” hasta tamaños extremos. Es una forma interesante de incluir el juego anal en tu tiempo a solas o incluso usarlo durante el sexo vaginal con tu pareja.
- Bolitas anales. Las bolitas anales son, quizá, uno de los juguetes más placenteros para el sexo anal. Con bolitas anales de casi cualquier tamaño, e incluso bolitas anales vibratorias, puedes pasarlo bien a solas o con tu pareja.
Y como el tamaño de las bolitas aumenta gradualmente, pueden usarlas personas con más experiencia en entrenamiento anal.
- Masajeadores de próstata. Para hombres que quieren pasarlo muy bien, los juguetes anteriores sin duda sirven. Pero hay algo en la estimulación prostática que lleva el juego anal a otro nivel.
Mejora tu vida sexual. Primer plano de un masajeador de próstata de silicona sobre una tela de seda negra. Juguetes sexuales masculinos
Los masajeadores de próstata vienen en distintos estilos, incluidos los que se colocan en el pene como un anillo, los que parecen dildos y los que vibran.
Diversión con el fisting
Incluso si nunca has llegado al orgasmo directamente por la penetración anal, quizá simplemente disfrutes de la sensación de “llenado”. Eso es precisamente lo que puede lograr el fisting anal. El fisting solo debería practicarse por hombres y mujeres con suficiente experiencia en otras formas de penetración anal. Al fin y al cabo, el fisting es probablemente la forma más “intensa” de sexo anal que experimentarás.
Incluso con esa experiencia, no está de más prepararse durante unos días antes del fisting. Usa dildos de diferentes tamaños para aumentar la capacidad de estiramiento del canal anal. También deberías mover el dildo en círculos para estirar aún más el esfínter externo. Nunca excedas tus límites. Si es tu primera vez con el fisting y no sale, retrocede y sigue preparándote durante los días siguientes. Nunca se debe empujar en el ano algo más grande de lo que puedes aceptar, ya que puede causar lesiones graves.
Pegging
Cuando se habla de sexo anal, a menudo se piensa en una de dos dinámicas: entre un hombre (activo) y una mujer (receptiva), o entre dos hombres. Sin embargo, el pegging permite que una mujer sea quien penetra tanto a un hombre como a otra mujer. El pegging es la penetración del ano de la pareja con un dildo en un arnés (strap-on). Así, la persona receptora puede experimentar el sexo anal como si su pareja tuviera un pene.

Aunque al principio algunos hombres heterosexuales pueden mostrarse reticentes a probar el pegging, es una gran manera de aumentar la intimidad entre la pareja. Esto es especialmente cierto si ella se ha estado preparando para el sexo anal y ahora quiere que él experimente el mismo placer.
Posiciones de sexo anal para principiantes
Ahora que estás listo/a para el sexo anal, ¿qué posiciones son las mejores para novatos? Usa estas posiciones como una lección práctica y seguro que lo pasarás bien.
Perrito tumbado
La persona receptora se tumba boca abajo en la cama. La persona que penetra entra por detrás y se sostiene con las manos. La persona receptora puede mover las caderas hacia delante o hacia atrás para variar la profundidad.
En la posición de “perrito tumbado”, la penetración suele ser superficial. La mayoría de los nervios del ano están en los primeros cinco centímetros aproximadamente. Más allá de eso, la persona receptora puede sentir presión, pero no necesariamente una estimulación placentera. Por eso, la penetración superficial puede ser más agradable, especialmente para principiantes que no se animan a ir demasiado profundo.
Lap dance
El hombre se sienta en el borde de una silla o de la cama. La mujer, de espaldas a él, desciende sobre el pene.
Esta posición es genial para principiantes que buscan penetración anal profunda, pero quieren controlar el ritmo de las embestidas. En el “lap dance”, la mujer controla en gran medida el movimiento. Esto puede ayudarle a descubrir qué tipo de estimulación anal le gusta más.
Cucharita
La persona receptora se tumba de lado. La persona que penetra se coloca justo detrás, mirando hacia la espalda de la persona receptora. Luego entra por detrás.
Puede que pienses que darle la espalda a tu pareja reduce la intimidad, pero el contacto piel con piel es muy íntimo por sí solo. Esta posición también facilita estimular el clítoris de la persona receptora durante la penetración.
Posiciones de sexo anal para avanzados
Las posiciones de abajo están pensadas para una penetración anal más profunda, y dan a la persona que penetra más libertad para embestir.
Vaquera inversa
La persona que penetra se tumba boca arriba. La persona receptora, de cara en dirección contraria, se coloca de rodillas y se sienta sobre el pene.
Lo mejor de esta posición es que la persona receptora puede controlar fácilmente la profundidad y la velocidad. Puede elevarse un poco para una penetración más superficial o bajar para una penetración más profunda.
Perrito de pie
La persona que penetra se coloca de pie justo detrás de la persona receptora. La persona receptora se inclina por la cintura. La persona que penetra entra por detrás. Para más palanca, la persona receptora mantiene los brazos a los lados para que la otra persona pueda sujetarle por las muñecas.
Esta posición es una variante divertida de BDSM, ya que la persona que penetra tiene cierto nivel de control. Por supuesto, antes de empezar, aseguraos de establecer límites con claridad.
Plataforma de lanzamiento íntima
La posición de “plataforma de lanzamiento íntima” es bastante… intensa. Por eso conviene dejarla para quienes ya están acostumbrados a la penetración anal, pero buscan algo más interesante.
La persona receptora se tumba boca arriba y mantiene las piernas flexionadas por las rodillas. La persona que penetra se arrodilla delante y entra. Esta es una de las posiciones más avanzadas, porque requiere que puedas aceptar a tu pareja a toda su longitud.
Tres factores clave para disfrutar al máximo
Si has probado el sexo anal varias veces y no te ha gustado, la razón puede estar en tres factores.
Los factores más importantes para el placer anal:
- Posicionamiento anal
- Ángulo de penetración
- Velocidad y profundidad
La buena noticia es que todos estos elementos se pueden ajustar mediante la experimentación.
Posicionamiento anal
Aquí puedes experimentar con diferentes posiciones de sexo anal como las mencionadas arriba. Empieza por un punto intermedio y prueba con tu pareja, ajustando ligeramente la posición del ano hacia arriba o hacia abajo. Ambos podéis tener preferencias, tanto por comodidad como por placer.
Aun así, la persona receptora debería tener claramente más peso en la decisión del posicionamiento, porque es quien puede sentir incomodidad y de ello depende si disfrutará del sexo anal.
Ángulo de penetración
Una vez encontréis una posición anal que os resulte cómoda a ambos, es hora de pensar en el ángulo de penetración. Esto re
